Panecillos esponjosos con relleno cremoso vegetariano

Estos bollos de alta hidratación representan la excelencia de la panadería artesanal española, donde la técnica se combina con ingredientes de calidad para crear una textura inigualable. La masa con más del 75% de hidratación permite desarrollar un gluten extraordinario que, tras un largo fermentado, se traduce en una miga alveolada, húmeda y elástica, con una corteza crujiente y dorada que contrasta perfectamente con el suave interior.
El relleno de espinacas y queso es una combinación clásica de la cocina mediterránea que aporta frescura y cremosidad. Las espinacas, ligeramente salteadas para concentrar su sabor, se mezclan con queso rallado que se funde durante la cocción, creando un corazón jugoso y sabroso. La acidez del queso contrasta maravillosamente con el dulzor natural de las espinacas, mientras que un toque de ajo y nuez moscada añade profundidad aromática.
La técnica de alta hidratación requiere paciencia y manejo cuidadoso, ya que la masa es extremadamente pegajosa y blanda. Este desafío técnico se ve recompensado con una textura que ningún otro método puede igualar: la miga permanece húmeda durante días, manteniendo la frescura del pan recién horneado. Los pliegues periódicos durante la fermentación son esenciales para desarrollar la estructura sin necesidad de amasado tradicional.
Para la presentación, se recomienda servir los bollos calientes, justo salidos del horno, cuando el queso del interior está completamente fundido. Un ligero espolvoreado de harina por encima antes de hornear crea un aspecto rústico y artesanal. Acompañados de una ensalada fresca o una sopa ligera, estos bollos se convierten en un plato completo, perfecto para cenas informales o brunch de fin de semana.
El secreto del éxito reside en respetar los tiempos de fermentación, especialmente el reposo en frío que desarrolla sabores complejos y mejora la manejabilidad de la masa. La temperatura del agua de amasado debe estar alrededor de 30°C para activar correctamente la levadura sin matarla. La cocción con vapor inicial es crucial para lograr esa corteza crujiente característica.
Estos bollos no solo son un deleite para el paladar, sino también una demostración de maestría panadera. Su versatilidad permite adaptar el relleno según preferencias: se pueden añadir piñones tostados, pasas o cambiar el tipo de queso. Son ideales para congelar una vez horneados, pudiendo recalentarse en el horno para recuperar su textura original.
Sustituir las espinacas por champiñones salteados y usar queso azul en lugar de la mezcla de quesos.
Reemplazar el queso por una mezcla de tofu desmenuzado con levadura nutricional y usar leche vegetal para pintar en lugar de huevo.
Añadir 50g de azúcar a la masa y rellenar con compota de manzana y canela o chocolate.
Una vez completamente fríos, guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 5-7 minutos. Se pueden congelar hasta 2 meses.
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