Una guarnición saludable y deliciosa con un toque aromático

Los boniatos crujientes con romero son una alternativa saludable y deliciosa a las patatas fritas tradicionales. Este tubérculo de color naranja intenso, también conocido como batata o camote, tiene un sabor ligeramente dulce que se potencia maravillosamente con el aroma herbal del romero fresco. Originario de América Central, el boniato se ha convertido en un ingrediente popular en la cocina mediterránea moderna por sus propiedades nutricionales y su versatilidad.
La textura de estos boniatos es lo que realmente los hace especiales: exterior crujiente y dorado que contrasta con un interior tierno y cremoso. El romero fresco, con su aroma intenso y leñoso, impregna cada trozo con un sabor herbal que complementa perfectamente la dulzura natural del boniato. Al hornearse en lugar de freírse, conservan su valor nutricional mientras adquieren esa textura irresistiblemente crujiente.
Para preparar esta guarnición, es fundamental cortar los boniatos en rodajas uniformes para garantizar una cocción pareja. El aceite de oliva virgen extra no solo ayuda a lograr la textura crujiente, sino que también aporta su sabor característico. El romero fresco, preferiblemente recién cortado de la planta, libera sus aceites esenciales durante la cocción, aromatizando todo el plato.
La presentación es sencilla pero elegante: se sirven calientes directamente de la bandeja del horno, espolvoreados con un poco más de romero fresco picado y una pizca de sal marina gruesa. El color naranja vibrante de los boniatos contrasta bellamente con el verde oscuro del romero, creando un plato visualmente atractivo. Se pueden servir en una fuente de madera rústica o directamente en platos individuales.
Esta guarnición es perfecta para acompañar carnes asadas, pescados a la parrilla o incluso como parte de un bowl vegetariano. Su versatilidad la convierte en una opción para cualquier ocasión, desde cenas informales hasta celebraciones más elaboradas. El equilibrio entre dulce y salado, combinado con la textura crujiente, la hace irresistible para todos los paladares.
Un consejo importante es no sobrecargar la bandeja del horno, ya que los boniatos necesitan espacio para que circule el aire caliente y se doren uniformemente. Darles la vuelta a mitad de cocción garantiza que ambos lados queden perfectamente crujientes. Se pueden personalizar añadiendo otras hierbas como tomillo o orégano, o un toque de ajo en polvo para quienes prefieran un sabor más intenso.
Añade 1 cucharada de miel a la mezcla de aceite y especias para un toque más dulce y caramelizado
Espolvorea queso parmesano rallado sobre los boniatos durante los últimos 5 minutos de horneado
Sustituye el ajo en polvo por una mezcla de canela, nuez moscada y jengibre en polvo
Deja enfriar completamente los boniatos antes de guardarlos en un recipiente hermético. Para recalentar, colócalos en una bandeja para horno a 180°C durante 5-10 minutos para recuperar la textura crujiente.
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