Una guarnición vibrante y aromática con raíces dulces y hierbas frescas

El boniato salteado con albahaca es una guarnición moderna que combina la dulzura natural del boniato con el aroma fresco y picante de la albahaca. Esta preparación transforma un humilde tubérculo en un acompañamiento sofisticado que complementa perfectamente carnes a la parrilla, pescados al horno o incluso platos vegetarianos principales.
Originario de América Central, el boniato ha viajado por el mundo adaptándose a diferentes cocinas. En esta versión mediterránea, el salteado rápido en aceite de oliva realza su sabor natural mientras mantiene una textura exterior crujiente y un interior tierno. La albahaca, reina de las hierbas aromáticas en la cocina italiana, aporta un contraste refrescante que corta la dulzura del boniato.
La textura es clave en este plato: los cubos de boniato deben quedar dorados por fuera pero manteniendo cierta firmeza, nunca blandos o deshechos. El aceite de oliva virgen extra no solo sirve para cocinar, sino que también aporta su frutado característico que se integra armoniosamente con los otros sabores.
En cuanto a presentación, se recomienda servir inmediatamente después de añadir la albahaca para preservar su color verde vibrante y aroma. Un plato hondo o fuente amplia permite mostrar los contrastes de color: el naranja intenso del boniato con las hojas verdes de albahaca. Para un toque final, se puede espolvorear con un poco de albahaca picada extra y quizás unas escamas de sal marina.
Esta guarnición es versátil estacionalmente, aunque el boniato en su punto óptimo durante el otoño e invierno ofrece la mejor textura y sabor. La albahaca fresca de verano potencia el aroma, pero también funciona bien con albahaca cultivada en interior durante meses más fríos.
Como consejo de chef, es importante cortar los boniatos en cubos uniformes para que se cocinen al mismo ritmo. No sobrecargar la sartén permite que se doren correctamente en lugar de vaporizarse. La albahaca siempre debe añadirse al final para evitar que se cocine demasiado y pierda su esencia aromática.
Sustituye la albahaca por romero fresco picado y añade ajo en láminas dorado crujiente.
Añade una pizca de copos de chile o una cucharadita de pasta de ají durante el salteado.
Espolvorea con nueces picadas tostadas justo antes de servir para añadir textura crujiente.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, saltea brevemente en una sartén con un poco de aceite para recuperar la textura crujiente. No congelar ya que el boniato se vuelve acuoso al descongelar.
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