Un plato tradicional catalán con embutido de cerdo y legumbres

La botifarra es uno de los embutidos más emblemáticos de la cocina catalana, con una historia que se remonta a la Edad Media. Este plato combina la rica tradición charcutera de Cataluña con las humildes judías blancas, creando una preparación contundente y llena de sabor que ha alimentado a generaciones de campesinos y familias. La botifarra, elaborada con carne de cerdo magra y especias como la pimienta negra y el ajo, aporta un sabor intenso y carnoso que impregna todo el guiso.
El sabor de este plato es profundamente reconfortante: la grasa de la botifarra se funde lentamente durante la cocción, aromatizando las judías blancas que absorben todos los jugos. Las verduras como la cebolla, el pimiento y el tomate aportan dulzura y acidez equilibrada, mientras que el laurel y el pimentón añaden notas herbales y ahumadas. La textura es variada: las judías quedan tiernas pero firmes, la botifarra mantiene su consistencia carnosa, y el caldo espeso envuelve todo en una salsa sustanciosa.
Para la presentación tradicional, se sirve en cazuela de barro individual o en una fuente grande para compartir. Se acompaña con rebanadas de pan rústico tostado para mojar en el caldo. La botifarra se corta en rodajas gruesas que se disponen sobre las judías, y se decora con perejil fresco picado para aportar frescura y color. En algunas versiones más festivas, se añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir.
Este plato es ideal para los meses fríos, aunque en Cataluña se disfruta durante todo el año en celebraciones familiares y comidas dominicales. La clave está en la cocción lenta que permite que los sabores se integren completamente. Las judías deben remojarse la noche anterior para asegurar una textura perfecta, y la botifarra de calidad es fundamental para el éxito del plato.
En cuanto a variaciones regionales, en algunas zonas se añade butifarra negra (con sangre) para un sabor más intenso, o se incluyen otras carnes como costillas de cerdo. En la costa, a veces se agregan almejas o sepia para crear una versión marinera. Sin embargo, la receta clásica mantiene la simplicidad de sus ingredientes principales, respetando la tradición campesina que la hizo famosa.
Para el almacenamiento, este guiso mejora con el tiempo, por lo que se puede preparar con antelación. Las sobras se conservan perfectamente en refrigerador durante 3-4 días, y el sabor se intensifica al recalentarlo. También se puede congelar por hasta 2 meses, aunque las judías pueden perder algo de textura. Al recalentar, se recomienda hacerlo a fuego lento para no romper las judías.
Añade 2 unidades de butifarra negra (con sangre) para un sabor más intenso y tradicional.
Incorpora 300g de costillas de cerdo troceadas al guiso para mayor sustancia.
Añade 200g de almejas o sepia en trozos durante los últimos 10 minutos de cocción.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético. Recalentar a fuego lento en cazuela, añadiendo un poco de agua si es necesario.
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