Un desayuno rápido, saciante y lleno de texturas

Para clavar el punto, céntrate en el yogur griego. Si está muy líquido, escúrrelo un poco en un colador con un paño para que la base quede más cremosa y no se licúe con los toppings.
La mezcla de base es sencilla: bate el yogur con la miel y la vainilla hasta que esté homogéneo. Mi consejo es probar aquí el punto de dulzor y ajustar, porque luego añades la fruta. Si las ciruelas deshidratadas te parecen muy duras, puedes remojarlas 10 minutos en agua tibia para que se ablanden, pero escúrrelas muy bien después para que no mojen el yogur.
El toque que marca la diferencia es tostar los cacahuetes. Hazlo en una sartén sin aceite a fuego medio, moviéndolos constantemente. 3-4 minutos suelen bastar; cuando empiecen a soltar su aroma y a dorarse ligeramente, sácalos. Si los dejas en la sartén caliente, se seguirán cocinando y podrían quemarse.
Para montarlo, sirve primero el yogur. Distribuye las ciruelas y luego los cacahuetes, así estos últimos se mantienen crujientes por más tiempo. Añade las semillas de chía y los toppings al gusto. Si lo preparas con antelación, guarda el yogur mezclado y las ciruelas por separado, y añade los cacahuetes y el coco rallado justo al servir.
Sustituir las ciruelas por mango y piña, y los cacahuetes por almendras fileteadas
Añadir 1 cucharada de cacao en polvo a la mezcla de yogur y usar ciruelas pasas
Incorporar granola casera y dátiles picados además de los ingredientes base
Conservar en recipiente hermético en el refrigerador. Añadir los cacahuetes justo antes de servir para mantener su textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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