Lubina entera al horno, jugosa y con piel crujiente

Para que quede de diez, empieza por secar muy bien el pescado por dentro y por fuera con papel de cocina. Es el paso más importante para que la piel quede crujiente y no se cueza al vapor en sus propios jugos. Luego, hazle 3-4 cortes diagonales en cada lado con un cuchillo afilado; esto no es decorativo, ayuda a que el calor llegue al centro de forma uniforme.
Sazona con generosidad, tanto dentro como fuera. La sal se queda principalmente en la piel. Para el relleno, usa romero, tomillo, ajo y limón, pero mételos en la cavidad sin apretar. El objetivo es dar aroma, no ahogar el pescado. Después, unta todo con aceite de oliva, incidiendo en los cortes, para ayudar a que la piel se dore.
Si añades patatas, échalas a la fuente primero, aliñadas, y deja hueco en el centro para el pescado. Así se cocinarán en los jugos que suelte. El horneado tiene su punto: empieza a 200°C durante 10 minutos para sellarlo, y luego baja a 180°C otros 15-20. No lo sobrecocines. Está listo cuando, al pinchar con un tenedor en la parte más gruesa, la carne se separa limpia de la espina y los ojos se ponen blancos opacos. Si las patatas no están hechas, sácalo a él y déjalas un rato más.
Sácalo y déjalo reposar 5 minutos fuera del horno. Ese tiempo permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede perfecta, no se salgan al cortar. Para servir, con un cuchillo y una cuchara, separa la carne de la espina central desde arriba y luego levántala. Si sobra, se recalienta bien tapado en el horno a temperatura suave, pero mi consejo es que pruebes las sobras frías al día siguiente, están increíbles.
Cubre completamente el pescado con una capa gruesa de sal marina gruesa mezclada con claras de huevo antes de hornear. La sal forma una costra que mantiene la humedad interior.
Acompaña el pescado con una cama de pimientos, cebolla y calabacín cortados en juliana, todo horneado junto.
Envuelve cada pescado individualmente en papel de horno con las hierbas y limón, y hornea. Este método concentra aún más los sabores.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera. Consume dentro de 2 días. No se recomienda congelar una vez horneado, ya que la textura puede volverse seca.
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23 de febrero de 2026
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