Pan suave y esponjoso con un corazón de queso fundente

El brioche es un pan enriquecido de origen francés que se caracteriza por su textura extremadamente suave y esponjosa. Esta versión de alta hidratación lleva la técnica un paso más allá, incorporando más líquido en la masa para lograr una miga aún más ligera y húmeda. La adición de queso en el interior crea un contraste delicioso entre la corteza dorada y el corazón fundente.
La historia del brioche se remonta a la Francia del siglo XVII, donde era considerado un pan de lujo debido a su alto contenido en mantequilla y huevos. Tradicionalmente asociado con la realeza y la aristocracia, hoy en día se ha democratizado y se disfruta en todo el mundo. La técnica de alta hidratación es una evolución moderna que busca maximizar la suavidad y prolongar la frescura del pan.
El sabor de este brioche es rico y ligeramente dulce, con notas de mantequilla y huevo que se complementan perfectamente con la salinidad del queso. La textura es lo que realmente destaca: una miga increíblemente suave, húmeda y sedosa que se deshace en la boca, contrastando con una corteza fina y dorada.
Para la presentación, se recomienda servir el brioche recién horneado y todavía tibio, cuando el queso está en su punto máximo de fundición. Se puede cortar en rebanadas gruesas para apreciar las capas de masa y queso. Una pizca de sal marina escamada sobre la superficie resalta los sabores y añade un toque crujiente.
Este pan es perfecto para desayunos especiales, brunch o como acompañamiento de sopas y ensaladas. Su versatilidad permite disfrutarlo tanto dulce (con mermelada o miel) como salado. La técnica de alta hidratación requiere paciencia y cuidado en el amasado, pero los resultados valen completamente el esfuerzo.
Un consejo importante es respetar los tiempos de fermentación, ya que son cruciales para desarrollar el sabor y la textura característicos del brioche. La masa debe doblar su volumen en cada fermentación, y el horneado debe realizarse hasta que la superficie adquiera un color dorado profundo y uniforme.
Sustituir el queso por chips de chocolate negro o una mezcla de cacao en polvo y azúcar.
Añadir romero fresco picado y ajo en polvo a la masa, y usar queso de cabra en lugar de emmental.
Dividir la masa en 12-16 porciones, formar bolitas y hornear en moldes para muffins durante 20-25 minutos.
Guardar en una bolsa de papel o recipiente hermético a temperatura ambiente. Para mayor duración, envolver bien y congelar hasta 3 meses.
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