Un pan suave y aromático con el toque mediterráneo del orégano

El brioche es un pan enriquecido de origen francés que se caracteriza por su textura suave, esponjosa y su sabor ligeramente dulce. Tradicionalmente se elabora con huevos, mantequilla y leche, lo que le confiere una miga tierna y una corteza dorada brillante. La adición de orégano en esta versión aporta un aroma mediterráneo que complementa perfectamente la riqueza de la masa.
Este pan tiene una historia que se remonta al siglo XVII en Normandía, región francesa conocida por sus productos lácteos de alta calidad. La palabra 'brioche' proviene del verano normando 'brier', que significa amasar. Con el tiempo, se popularizó en toda Francia y se convirtió en un elemento básico de la panadería francesa, especialmente para el desayuno y la merienda.
La textura del brioche con orégano es excepcionalmente suave y sedosa, con una miga que se deshace en la boca. El orégano aporta notas herbáceas y ligeramente picantes que contrastan agradablemente con el sabor mantecoso y dulce de la masa. La corteza adquiere un hermoso color dorado brillante gracias al glaseado de huevo que se aplica antes de hornear.
Para una presentación perfecta, se recomienda servir el brioche recién horneado y ligeramente tibio. Se puede cortar en rebanadas gruesas y acompañar con mantequilla de calidad o aceite de oliva virgen extra. La corteza brillante y el aroma que desprende al salir del horno son irresistibles.
El proceso de elaboración requiere paciencia, ya que la masa necesita varios periodos de fermentación para desarrollar su textura característica. La mantequilla debe incorporarse a temperatura ambiente y en pequeñas cantidades para que se integre completamente en la masa. El resultado final vale la pena cada minuto de espera.
Este brioche con orégano es versátil y puede servirse en diferentes momentos del día: para el desayuno con mermelada, como acompañamiento de comidas principales, o simplemente como un tentempié aromático. Su sabor mejora si se consume el mismo día de su elaboración, aunque también se puede congelar para disfrutarlo más tarde.
Añadir 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas durante el amasado
Incorporar 150g de queso gruyère rallado a la masa junto con la mantequilla
Aumentar el azúcar a 100g y añadir ralladura de naranja o limón
Guardar en una bolsa de papel o en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Para conservar más tiempo, congelar en rebanadas individuales.
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