Un bocado fresco y fácil para picar en reuniones

Si quieres mejor textura, vigila el tamaño de los cubos de queso y fruta. Córtalos de unos 2 centímetros para que sean uniformes y se ensarten bien sin romperse. El queso fresco tipo feta o de cabra es ideal porque es firme pero cremoso; si está muy blando, mételo en el congelador 10 minutos antes de cortar para que no se desmorone.
A la hora de montar las brochetas, deja un par de centímetros libres en cada extremo del palillo. Así son más fáciles de coger. Alterna colores y sabores para que cada bocado sea distinto, pero no aprietes demasiado los ingredientes o se saldrán al primer mordisco.
El aderezo es clave. Mezcla bien la miel y el aceite hasta que emulsione; si la miel está muy espesa, caliéntala ligeramente al baño María. Añade la pimienta negra recién molida y la menta picada justo antes de servir para que no se oxide. Sírvelas inmediatamente después de aliñar, o el queso puede soltar agua y las frutas ablandarse.
Puedes preparar los componentes con antelación: lava y corta la fruta, y haz los cubos de queso. Guárdalos por separado en la nevera, tapados. Monta las brochetas y aliña justo al momento de servir. Si te sobra aderezo, guárdalo aparte para que cada comensal pueda añadir más si quiere.
Sustituye las frutas por papaya, maracuyá y coco fresco, y usa queso fresco tipo panela
Añade aceitunas negras y tomates cherry a las brochetas, y sustituye la miel por una vinagreta balsámica
Reemplaza el queso por tofu firme marinado en salsa de soja y aceite de sésamo
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. No congelar. El aderezo añadirlo justo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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