Deliciosos buñuelos crujientes bañados en miel de piloncillo y canela

Los buñuelos mexicanos son una delicia tradicional que se remonta a la época colonial, cuando los españoles introdujeron las técnicas de fritura en México. Esta receta combina la influencia europea con ingredientes locales como el piloncillo y la canela, creando un postre emblemático que se disfruta especialmente durante las fiestas navideñas y posadas.
La masa de los buñuelos se caracteriza por su textura ligera y aireada, que al freírse se transforma en una capa crujiente y dorada perfecta. El secreto está en el reposo de la masa, que permite que el gluten se desarrolle adecuadamente, logrando esa textura característica que se deshace en la boca con cada bocado.
El sabor es una armonía perfecta entre la dulzura del piloncillo, la calidez de la canela y el toque cítrico de la cáscara de naranja. La miel de piloncillo no es excesivamente dulce, sino que tiene un sabor profundo y terroso que complementa perfectamente la masa frita. La canela añade un aroma irresistible que impregna toda la cocina durante la preparación.
Para la presentación tradicional, los buñuelos se sirven calientes, espolvoreados con azúcar y canela o bañados en la miel de piloncillo. Se pueden acomodar en un plato grande formando una pirámide o colocarlos individualmente en platos pequeños. La textura crujiente contrasta maravillosamente con la miel espesa, creando una experiencia sensorial completa.
Es importante servir los buñuelos inmediatamente después de prepararlos para mantener su textura crujiente. Si se dejan reposar demasiado tiempo, tienden a ablandarse. Para una presentación más festiva, se pueden decorar con rodajas finas de naranja o ramitas de canela.
Este postre no solo es delicioso, sino que también representa una parte importante de la cultura mexicana. Cada familia tiene su versión especial, transmitida de generación en generación, lo que convierte a los buñuelos en más que un simple postre: son un símbolo de tradición y celebración.
Agregar 100g de queso fresco desmenuzado a la masa para un sabor salado-dulce
Rellenar los buñuelos con cajeta o dulce de leche antes de freír
Sustituir la leche por leche vegetal, los huevos por semillas de chía y la mantequilla por aceite de coco
Almacenar en un recipiente hermético separados por papel encerado. No refrigerar para mantener la textura crujiente. Recalentar en horno a 180°C por 5 minutos antes de servir.
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