Café intenso con leche condensada, preparado con filtro vietnamita.

Si quieres que siempre te salga bien, fija la atención en el agua caliente. No debe estar hirviendo, sino a unos 90°C. Si está demasiado caliente, quema el café y lo amarga; si está tibia, no extrae bien el sabor. El otro punto clave es no presionar el café al nivelarlo en el filtro. Solo extiéndelo suavemente para que el agua pase uniforme y lenta.
El proceso de filtrado es lo que define el cuerpo. Deja que gotee sin prisas, entre 4 y 6 minutos. Si intentas acelerarlo levantando el filtro o presionando, el café saldrá turbio y con posos. La paciencia aquí se traduce en una taza limpia y con todo su sabor. Mientras esperas, la leche condensada ya está en el fondo del vaso, lista para recibir el café caliente.
Para la versión fría, mi consejo es prepararlo siempre caliente primero. Mezcla bien el café con la leche condensada hasta que quede un color caramelo homogéneo, y luego añade el hielo. Así evitas que el café se diluya con cubitos que no se integren. Si lo prefieres menos dulce, empieza con 20 ml de leche condensada y ajusta al final. Usa un vaso transparente: ver las capas formarse es parte de la experiencia.
Añade una yema de huevo batida con la leche condensada para una versión más cremosa y nutritiva
Sustituye parte de la leche condensada por leche de coco para un sabor tropical
Prepara el café más concentrado y sírvelo sobre hielo abundante para los días calurosos
El café vietnamita se debe consumir inmediatamente después de su preparación para disfrutar de su sabor y aroma óptimos. No se recomienda almacenarlo.
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23 de febrero de 2026
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