Calabacín tierno en caramelo con una salsa fría de vainilla

El secreto para que salga bien está en controlar el fuego al caramelizar. Si está demasiado alto, el azúcar moreno se quema y amarga todo. Empieza a fuego medio para que el calabacín sude y se ablande, y luego baja a medio-bajo para los 15-20 minutos restantes. Lo que buscas es que quede tierno, con un caramelo ligero y pegajoso, no crujiente ni negro.
Usa calabacines jóvenes, son más tiernos y tienen menos semillas. Sécalos muy bien tras lavarlos; si llevan agua, no se caramelizarán, se cocerán al vapor. Al cortar las rodajas, un grosor uniforme de medio centímetro es clave para que todo se haga a la vez.
Para la salsa, el truco es la paciencia. Calienta la nata a fuego medio-bajo y remueve constantemente esos 8-10 minutos. No la dejes hervir ni un instante o se puede cortar. Cuando notes que cubre el dorso de la cuchara y ha espesado un poco, ya está. Enfríala bien en la nevera; la diferencia de temperatura con el calabacín caliente es una parte importante del postre.
Las hierbas (menta y albahaca) van enteras para infusionar y se retiran después. Si las dejas, pueden amargar. El licor de naranja es opcional, pero un chorrito al final de la salsa, ya fuera del fuego, le da un punto de aroma muy agradable.
Si te sobra, guárdalo por separado: el calabacín caramelizado en un táper (se puede recalentar suavemente) y la salsa en la nevera. Al servir, monta el plato en el momento, con la base fría de salsa y el calabacín caliente por encima. Así mantienes ese contraste de texturas y temperatura que lo hace especial.
Sustituye la nata líquida por 200g de queso mascarpone mezclado con 100ml de nata y el azúcar glas. Resulta más cremoso y denso.
En lugar de caramelizar en sartén, coloca las rodajas de calabacín en una bandeja de horno con la mantequilla derretida, azúcar y especias. Hornea a 180°C durante 25-30 minutos hasta dorar.
Para una versión más ligera, mezcla 200g de yogur griego con 50ml de nata, miel al gusto y ralladura de limón.
Guarda el calabacín caramelizado y la salsa de nata por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Calienta ligeramente el calabacín antes de servir y sirve con la salsa fría.
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23 de febrero de 2026
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