Cubos caramelizados con un toque de albahaca fresca

Para que quede de diez, empieza por cortar la calabaza butternut en cubos del mismo tamaño. Si unos son más grandes que otros, se cocinarán de forma desigual y unos se quemarán mientras otros siguen duros.
El secreto de que se doren bien y no se cuezan al vapor es no amontonarlos en la bandeja. Extiéndelos en una sola capa, dejando espacio entre ellos. Así conseguirás esa costra caramelizada que buscamos. Hornea a 200°C durante 25-30 minutos y dales la vuelta a mitad de cocción para que se doren por todos lados.
La albahaca fresca es clave aquí, no uses seca. Añádela picada al final, cuando la calabaza ya esté fuera del horno. Si la metes antes, el calor intenso la quemará y perderá todo su aroma. Lo mismo con la miel o el jarabe de arce: se añaden después de asar para que solo glaseen ligeramente los cubos calientes.
Si te gusta un contraste de sabor, la pimienta de cayena opcional es un buen toque. Y no te saltes los piñones tostados, ese punto crujiente hace mucha diferencia. Sírvela enseguida, porque si se enfría demasiado pierde parte de su gracia.
Añadir 100g de queso de cabra desmenuzado justo antes de servir para un toque cremoso y ácido.
Aumentar la cantidad de pimienta de cayena o añadir copos de chile rojo para un toque picante.
Mezclar calabaza butternut con calabaza kabocha o bellota para diferentes texturas y sabores.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos o en sartén a fuego medio.
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23 de febrero de 2026
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