Crujientes anillos de calamar rebozados con una masa ligera

Los calamares a la romana son un clásico de la gastronomía española que nunca pasa de moda. Este plato, también conocido como calamares fritos, tiene su origen en las tabernas y bares de toda España, donde se sirve como tapa o aperitivo acompañado de una cerveza bien fría. La sencillez de su preparación contrasta con el sabor intenso y la textura crujiente que caracterizan a este manjar del mar.
La clave de unos buenos calamares a la romana está en la frescura del producto y en la ligereza del rebozado. Los anillos de calamar deben estar tiernos y jugosos por dentro, mientras que la masa exterior debe ser fina, aireada y dorada al punto justo. La combinación de texturas -el crujiente del rebozado y la suavidad del calamar- crea una experiencia sensorial que deleita el paladar.
El sabor de los calamares a la romana es delicadamente marino, realzado por la fritura que potencia sus notas naturales. La masa, generalmente preparada con harina y agua con gas, aporta una capa ligera que no enmascara el sabor principal. Tradicionalmente se sirven con unas rodajas de limón para rociar, lo que añade un toque ácido que corta la grasa y refresca el conjunto.
Para la presentación, se recomienda servir los calamares inmediatamente después de freír, sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Se disponen en una fuente amplia, espolvoreados con sal gruesa y acompañados de cuñas de limón. La cerveza fría es el acompañamiento por excelencia, aunque también combinan bien con un vino blanco joven o una sidra.
Este plato es perfecto para reuniones informales, tapas entre amigos o como entrante en comidas más elaboradas. Su versatilidad y aceptación universal lo convierten en una opción segura para cualquier ocasión. Además, los calamares a la romana son relativamente fáciles de preparar, lo que los hace accesibles incluso para cocineros con poca experiencia.
Un consejo importante es no sobrecargar la sartén al freír, ya que esto baja la temperatura del aceite y hace que los calamares absorban más grasa. También es crucial escurrir bien los anillos antes de pasarlos por la harina, para que el rebozado quede uniforme y no se formen grumos. Con estos sencillos cuidados, obtendrás unos calamares a la romana perfectos.
Sustituye el agua con gas por cerveza fría para un sabor más intenso y una masa aún más ligera.
Añade una cucharadita de pimentón picante o cayena a la harina para dar un toque picante.
Incorpora perejil fresco picado o hierbas provenzales a la masa para aromatizar.
Guarda los calamares fritos en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, colócalos en el horno precalentado a 180°C durante 5-7 minutos para recuperar la textura crujiente.
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