La tradicional barbacoa catalana de cebollas tiernas con salsa de almendras y pimientos

Los calçots son una deliciosa tradición culinaria catalana que se disfruta principalmente durante los meses de invierno y principios de primavera. Se trata de cebollas tiernas de la variedad blanca de Lleida, que se asan a la brasa hasta que quedan completamente carbonizadas por fuera, pero tiernas y dulces por dentro. Esta técnica de cocción transforma completamente el sabor de la cebolla, eliminando su picor característico y potenciando su dulzor natural.
La salsa romesco es el acompañamiento perfecto para los calçots. Originaria de Tarragona, esta salsa espesa y sabrosa se elabora tradicionalmente con almendras, avellanas, pan frito, ajo, pimientos secos y tomate. Su textura cremosa y su sabor complejo, que combina notas ahumadas, dulces y ligeramente picantes, complementa de manera excepcional el sabor dulce y suave de los calçots asados.
La presentación tradicional es todo un espectáculo: los calçots se sirven sobre tejas de barro o papel de periódico, y se comen con las manos, pelando la capa exterior carbonizada y sumergiendo la parte blanca y tierna en la salsa romesco. Esta experiencia gastronómica es tan popular en Cataluña que existen las llamadas 'calçotadas', fiestas donde se reúnen amigos y familiares para disfrutar de este manjar.
Para una presentación auténtica, sirve los calçots en una tabla de madera o sobre papel de periódico, con la salsa romesco en un cuenco de barro en el centro. Acompaña con vino tinto de la región y pan rústico para limpiar los dedos. La textura de los calçots debe ser tierna pero con cuerpo, mientras que la salsa debe ser espesa pero no demasiado pesada.
El secreto del éxito está en la calidad de los calçots y en el punto exacto de cocción. Deben estar completamente carbonizados por fuera pero no quemados hasta el punto de volverse amargos. La salsa romesco, por su parte, requiere un equilibrio perfecto entre los ingredientes para lograr esa armonía de sabores que la caracteriza.
Esta receta es perfecta para compartir en reuniones informales, ya que fomenta la interacción y el disfrute colectivo. No te preocupes por ensuciarte las manos, ¡es parte de la diversión! Al final de la comida, es tradición limpiarse los dedos con servilletas de papel y disfrutar de un buen vaso de vino para completar la experiencia.
Sustituye los pimientos rojos asados por ñoras (pimientos choriceros secos) remojados para un sabor más intenso y ahumado.
Si no tienes barbacoa, puedes asar los calçots en el horno a 220°C durante 25-30 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Guarda los calçots y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Los calçots se pueden recalentar en el horno o a la plancha. La salsa romesco se conserva bien hasta 3 días.
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