Un guiso contundente y aromático de la cocina pastoril española

La caldereta de cordero es un plato emblemático de la cocina pastoril española, especialmente arraigado en regiones como Castilla y León, Extremadura y Andalucía. Su origen se remonta a los pastores trashumantes que preparaban este guiso en calderos de cobre durante sus largas jornadas en el campo, utilizando ingredientes básicos que podían transportar fácilmente. La tradición dictaba que se cocinaba a fuego lento durante horas, permitiendo que los sabores se fusionaran perfectamente y la carne se deshiciera en la boca.
El sabor de esta caldereta es profundamente reconfortante, con notas terrosas del cordero que se equilibran con la dulzura natural de la cebolla y el pimiento. El vino tinto aporta un toque afrutado y ligeramente ácido, mientras que las hierbas aromáticas como el tomillo y el laurel infunden un perfume mediterráneo inconfundible. La textura de la carne, tras la larga cocción, es exquisitamente tierna y jugosa, desprendiéndose fácilmente del hueso.
La presentación tradicional de la caldereta es en cazuela de barro, que mantiene el calor durante más tiempo y añade un toque rústico a la mesa. Se sirve directamente de la olla, con la carne cubierta por su salsa espesa y aromática. Es importante dejar reposar el guiso unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten y la grasa se separe ligeramente.
Para una presentación más elaborada, se puede espolvorear con perejil fresco picado justo antes de servir, lo que añade un toque de color y frescura. Acompañar con rebanadas de pan rústico tostado es casi obligatorio, ya que permite disfrutar hasta la última gota de la deliciosa salsa. En algunas regiones se sirve con patatas cocidas aparte, que se añaden al plato individualmente.
Este plato es ideal para reuniones familiares y celebraciones invernales, ya que su preparación abundante y su carácter contundente invitan a compartir. La caldereta mejora notablemente si se prepara con un día de antelación, permitiendo que los sabores se intensifiquen y se integren completamente. Es un ejemplo perfecto de cómo la cocina tradicional transforma ingredientes humildes en un festín memorable.
El secreto de una buena caldereta está en la calidad del cordero y en la paciencia durante la cocción. Se recomienda utilizar carne de cordero lechal o recental, más tierna y con un sabor más suave. La cocción a fuego muy lento es fundamental para lograr esa textura melosa que caracteriza a los mejores guisos de la cocina española.
Tras el sofrito, transfiere todo a una fuente de horno y cocina a 160°C durante 2,5-3 horas, tapado con papel de aluminio.
Añade 200g de guisantes congelados durante los últimos 15 minutos de cocción para un toque de color y dulzor.
Sustituye el pimentón dulce por pimentón picante o añade una guindilla seca al sofrito.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego lento antes de servir.
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