Guiso de langosta con salsa cremosa y pan para mojar

Si quieres que te salga a la primera, empieza por reservar el coral y el tomalley de la langosta. Esos jugos internos son los que le dan a la salsa su sabor profundo y su textura cremosa. Si la langosta está viva, el paso de hervirla 2-3 minutos es suficiente solo para aturdirlas y que cambien de color; la cocción principal será luego en la salsa.
El sofrito es la base. No tengas prisa: la cebolla debe quedar transparente, el pimiento blando y el tomate necesita sus 10 minutos a fuego medio para que se evapore el agua y el aceite se separe. Solo entonces añade el pimentón y remuévelo rápido, un segundo de más en el fuego directo y se quema, amargando todo el guiso.
Al dorar la langosta, hazlo a fuego vivo pero breve, solo para sellarla. Luego, cuando añadas el vino, deja que reduzca a la mitad antes de poner el caldo. Esos 15 minutos de cocción a fuego lento con la tapa puesta son el punto justo para que la carne se cueza sin quedar gomosa. Si te pasas, se reseca.
El truco final para espesar la salsa está en la pasta que haces machacando el coral y la harina. Saca la langosta antes, añade esa pasta y remueve bien para que no forme grumos. Luego incorpora la nata y deja espesar otros 5 minutos. Si no tienes coral, la harina sola funciona, pero el sabor será menos intenso. Ajusta el punto de sal al final, después de añadir la nata.
Sírvela enseguida, en la misma cazuela si es de barro, con el perejil fresco por encima y el pan tostado al lado. El pan no es decoración: es la herramienta para no dejar ni una gota de esa salsa. Si sobra, recalienta a fuego muy suave para que la nata no se corte.
Añadir gambas, mejillones y calamares junto con la langosta para una versión más completa
Sustituir la nata líquida por leche de coco o simplemente omitirla, aumentando la cantidad de caldo
Aumentar la cantidad de pimentón picante y añadir una guindilla seca durante la cocción
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Recalentar suavemente a fuego lento, añadiendo un poco de caldo si la salsa se ha espesado demasiado. No congelar ya que la textura de la langosta se deteriora.
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23 de febrero de 2026
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