Un reconfortante caldo tradicional lleno de sabor y nutrientes

El caldo de pollo es uno de los platillos más reconfortantes y tradicionales de la cocina mexicana, con raíces que se remontan a las culturas prehispánicas que ya preparaban caldos nutritivos con aves de corral. Esta receta ha pasado de generación en generación, adaptándose a los ingredientes disponibles pero manteniendo siempre su esencia: un caldo dorado, aromático y lleno de sabor que cura el cuerpo y el alma.
El sabor de este caldo es profundamente umami, con notas terrosas de las verduras y un toque herbáceo del cilantro. La textura es ligera pero sustanciosa, con trozos tiernos de pollo que se deshacen en la boca y verduras que aportan diferentes texturas: elote crujiente, zanahoria tierna y papa suave. Cada cucharada es un viaje sensorial que comienza con el aroma a hierbas frescas y termina con el reconfortante calor del caldo.
Para la presentación, se recomienda servir en tazones hondos de barro o cerámica, que mantienen el calor por más tiempo. Decorar con abundante cilantro fresco picado y unas rodajas de limón al lado para que cada comensal ajuste la acidez a su gusto. Un toque de cebolla morada en juliana y chile serrano en rodajas finas añade color y picor opcional.
Este caldo es perfecto para días lluviosos, cuando se necesita algo que abrace el estómago, pero también funciona como remedio casero para resfriados y malestares estomacales. La combinación de propiedades antiinflamatorias del ajo, los nutrientes del pollo y las vitaminas de las verduras lo convierten en un verdadero alimento medicinal.
Para obtener el mejor resultado, es fundamental cocinar a fuego lento y constante, permitiendo que los sabores se integren lentamente sin que el caldo hierva violentamente. La paciencia es clave: un buen caldo necesita tiempo para desarrollar toda su profundidad de sabor. No escatimes en el tiempo de cocción, pues es lo que diferencia un caldo ordinario de uno extraordinario.
Finalmente, este caldo es versátil: puede servirse como entrada ligera o como plato principal acompañado de arroz blanco y tortillas calientes. También sirve como base para otras preparaciones como sopa de fideo, sopa de tortilla o arroz caldoso. Su versatilidad lo convierte en un básico que toda cocina debe dominar.
Añade 200g de fideo cabello de ángel los últimos 5 minutos de cocción.
Agrega 1 taza de arroz blanco cuando añadas las verduras para obtener una sopa más sustanciosa.
Usa pechuga de pollo sin piel y omite las papas para reducir carbohidratos.
Deja enfriar completamente el caldo, luego transfiere a recipientes herméticos. Refrigera hasta por 4 días. Para congelar, vierte en bolsas o recipientes para congelar y consume dentro de 3 meses.
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