Una sopa reconfortante y nutritiva, perfecta para días fríos

El caldo de pollo casero es un clásico de la cocina tradicional española que ha pasado de generación en generación. Esta versión enriquece el caldo tradicional con espinacas frescas y hojas de laurel, creando una combinación de sabores que equilibra la riqueza del pollo con el toque herbal del laurel y la frescura de las espinacas. Es una receta que evoca recuerdos de cocinas familiares y momentos de confort.
El sabor de este caldo es profundo y reconfortante, con notas saladas del pollo cocido a fuego lento que se mezclan armoniosamente con el sutil aroma del laurel. Las espinacas añaden un toque terroso y ligeramente amargo que contrasta perfectamente con la dulzura natural de las verduras. La textura es ligera pero sustanciosa, con trozos tiernos de pollo que se deshacen en la boca y espinacas que mantienen una consistencia delicada.
Para la presentación, se recomienda servir el caldo en cuencos hondos de cerámica blanca que resalten el color dorado del caldo y el verde vibrante de las espinacas. Un toque final de perejil fresco picado añade color y frescura visual. El aroma que desprende al servirlo es irresistible, con notas de laurel y pollo que anticipan el confort que proporcionará cada cucharada.
Esta receta es especialmente versátil y se puede adaptar según las preferencias personales. Para un caldo más intenso, se puede aumentar el tiempo de cocción a fuego lento. Las espinacas pueden sustituirse por acelgas o berros según la temporada. Es importante destacar que el laurel debe retirarse antes de servir, ya que sus hojas pueden resultar amargas si se dejan demasiado tiempo en el caldo.
El caldo de pollo con espinacas y laurel no solo es delicioso, sino también nutritivo. Proporciona proteínas de alta calidad del pollo, hierro y vitaminas de las espinacas, y propiedades digestivas del laurel. Es ideal para recuperarse de resfriados o simplemente para disfrutar de una comida reconfortante en familia.
Para una experiencia completa, se recomienda acompañar este caldo con pan crujiente recién horneado que permita mojar y disfrutar hasta la última gota. La combinación de sabores y texturas hace de este plato una opción perfecta para cualquier ocasión, desde una cena familiar informal hasta una comida especial con invitados.
Añade 200g de fideos finos durante los últimos 8-10 minutos de cocción para obtener una sopa más completa.
Usa pechuga de pollo sin piel en lugar de pollo entero y omite la sal, utilizando hierbas aromáticas para sazonar.
Añade 1 chile jalapeño fresco cortado en rodajas al caldo base para un toque picante.
Deja enfriar completamente el caldo antes de guardarlo en un recipiente hermético en el refrigerador. Para congelar, vierte en recipientes aptos para congelador dejando espacio para la expansión. Descongela en el refrigerador durante la noche.
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