Un reconfortante caldo tradicional con un toque fresco de verduras

El caldo de pollo casero es uno de los platos más reconfortantes y tradicionales de la cocina española, transmitido de generación en generación. Esta versión enriquece el clásico con la frescura de la lechuga romana y el aroma intenso del perejil fresco, creando una combinación de sabores que equilibra lo reconfortante con lo ligero.
El sabor de este caldo es profundo y complejo, con la riqueza del pollo cocido a fuego lento que impregna el líquido con su esencia. Las verduras aportan dulzura natural y la lechuga romana, añadida al final, mantiene un toque crujiente y fresco que contrasta maravillosamente con la textura tierna del pollo. El perejil fresco no solo aporta color, sino también un aroma herbal que realza todos los demás ingredientes.
La textura es perfectamente equilibrada: el caldo es claro pero sustancioso, las verduras están cocidas pero conservan cierta firmeza, y la lechuga añade ese toque crujiente que sorprende en cada cucharada. La carne de pollo se deshace fácilmente y se integra armoniosamente con el resto de componentes.
Para la presentación, se recomienda servir en cuencos hondos que conserven el calor. Colocar primero las verduras y el pollo, luego verter el caldo caliente por encima, y finalmente decorar con perejil fresco picado y unas hojas de lechuga romana. El contraste de colores -el dorado del caldo, el verde de las verduras y el blanco del pollo- crea una presentación muy apetitosa.
Este caldo es perfecto para días fríos o cuando se necesita un plato reconfortante, pero también funciona como una opción ligera y saludable en cualquier época del año. La combinación de proteínas del pollo con las vitaminas de las verduras lo convierte en un plato nutricionalmente completo.
Un consejo importante es dejar reposar el caldo unos minutos antes de servir para que los sabores se integren completamente. También se puede preparar con antelación, ya que su sabor mejora al día siguiente, lo que lo hace ideal para planificar comidas durante la semana.
Añadir fideos finos los últimos 5-7 minutos de cocción para tener una sopa más completa
Usar solo pechugas de pollo sin piel y huesos para reducir la grasa
Añadir calabacín, champiñones o espinacas junto con la lechuga al final
Dejar enfriar completamente el caldo, colocar en recipientes herméticos y refrigerar. Se puede congelar hasta por 3 meses.
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