Un caldo limpio y sabroso, sin complicaciones

El punto delicado de esta receta está en conseguir un caldo limpio y sabroso, no turbio o grasiento. La clave es empezar con agua fría y retirar la espuma con paciencia. Pon el pollo en la olla, cúbrelo con el agua fría y llévalo a hervir a fuego medio-alto. No saltes este paso: cuando empiece a burbujear, baja el fuego y con una cuchara o espumadera, retira toda la espuma blanca y grisácea que suba a la superficie durante los primeros 5-10 minutos. Esto no es suciedad, son impurezas y proteínas que, si se quedan, enturbian el caldo y le dan un sabor menos puro. Solo después de esto añades las verduras y especias.
Corta las verduras en trozos grandes, de unos 5 cm. No las piques fino porque van a cocinar 1 hora y 30 minutos y luego las desecharás. Si son muy pequeñas, se desharán demasiado y pueden enturbiar el caldo. Añade el orégano seco, el laurel y la pimienta en grano en este momento para que infusionen bien. Tapa la olla parcialmente, dejando una rendija para que el vapor escape y el caldo se concentre sin hervir a borbotones. Un hervor fuerte emulsiona la grasa en el líquido y lo pone turbio.
Pasado el tiempo de cocción, desgrasa con cuidado. Retira la olla del fuego y deja reposar un par de minutos; la grasa subirá a la superficie. Usa una cuchara para retirarla, o pasa un papel de cocina suavemente por encima para absorberla. Sazona con sal solo al final. Si echas sal al principio, el caldo se reducirá y puede quedar demasiado salado. Prueba y ajusta.
Al colar, no aplastes las verduras con fuerza contra el colador. Presiona ligeramente para extraer el jugo, pero si las machacas, pasarás pulpa y el caldo perderá su claridad. Las verduras ya han dado todo su sabor, tíralas. La carne del pollo, una vez fría, desmenúzala con las manos o un tenedor; queda más jugosa que si la cortas en caliente.
Si el caldo te queda con poca intensidad, déjalo reducir a fuego suave sin tapar unos minutos más hasta que el sabor se concentre. Para guardarlo, enfríalo rápido y mételo en la nevera. En frío, solidificará parte de la grasa, que podrás retirar fácilmente. Se conserva o meses congelado en porciones. Sirve con el aparte; un chorrito justo antes de tomarlo levanta todos los aromas.
Añade fideos finos durante los últimos 10 minutos de cocción del caldo para una versión más completa
Sustituye el pollo por más verduras (champiñones, puerro, calabaza) y usa caldo de verduras como base
Añade una guindilla o un poco de pimentón picante para darle un toque de calor
Deja enfriar completamente el caldo, luego guárdalo en recipientes herméticos en el refrigerador. Para congelar, usa bolsas o recipientes aptos para congelación, dejando espacio para la expansión.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.