Un reconfortante caldo tradicional con verduras frescas y hierbas aromáticas

El caldo de ternera casero es una preparación tradicional que ha pasado de generación en generación en las cocinas españolas. Este plato representa la esencia de la cocina de aprovechamiento, donde los huesos y las piezas menos nobles de la ternera se transforman en un caldo rico, nutritivo y lleno de sabor. La combinación de la ternera con las acelgas frescas y el orégano crea un equilibrio perfecto entre lo sustancioso de la carne y la frescura de las verduras.
El sabor de este caldo es profundamente umami, con notas terrosas de la ternera cocida lentamente y un toque herbáceo del orégano que se intensifica durante la cocción. La textura es ligera pero con cuerpo, gracias a la gelatina natural que se extrae de los huesos durante el largo proceso de cocción. Las acelgas aportan una textura suave y un sabor ligeramente amargo que contrasta maravillosamente con la riqueza del caldo.
Para la presentación, se recomienda servir el caldo en cuencos hondos de cerámica o barro, que mantienen el calor por más tiempo. Las acelgas deben distribuirse uniformemente, y se puede espolvorear un poco de orégano fresco por encima para realzar el aroma. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir añade brillo y un toque frutado que complementa perfectamente los sabores del caldo.
Este plato es ideal para los días fríos o cuando se necesita un alimento reconfortante y nutritivo. La cocción lenta permite que todos los sabores se integren armoniosamente, creando un caldo que mejora con el reposo. Es importante desgrasar bien el caldo durante la cocción para obtener un resultado ligero pero sabroso.
Desde el punto de vista nutricional, este caldo es una excelente fuente de colágeno, minerales y vitaminas provenientes tanto de la ternera como de las verduras. Las acelgas aportan hierro y fibra, mientras que el orégano tiene propiedades antioxidantes. Es un plato que nutre el cuerpo y reconforta el alma, perfecto para compartir en familia.
Para una experiencia completa, se recomienda acompañar el caldo con pan rústico tostado, ideal para mojar y disfrutar hasta la última gota. La versatilidad de este caldo permite también utilizarlo como base para otras preparaciones como sopas, guisos o arroces, demostrando su valor en la cocina tradicional española.
Sustituir la mitad de la ternera por huesos y carne de pollo para un sabor más suave
Añadir garbanzos o judías blancas cocidas en el último paso para hacerlo más sustancioso
Eliminar la carne y usar solo huesos, y reducir el tiempo de cocción a 1 hora
Dejar enfriar completamente el caldo antes de guardar en recipientes herméticos. Se puede refrigerar hasta 3 días o congelar por 3 meses. Calentar a fuego medio antes de servir.
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