Un reconfortante caldo de ternera con el dulzor natural de la calabaza y el aroma del orégano

Este caldo de ternera casero es la esencia misma del confort food español. Con una base de huesos de ternera que se cocinan lentamente durante horas, se extrae todo el sabor y la gelatina natural que le da cuerpo y textura sedosa al caldo. La calabaza añade un toque dulce y terroso que equilibra perfectamente con la riqueza de la carne, mientras que el orégano aporta ese aroma mediterráneo que evoca recuerdos de cocinas familiares.
La preparación tradicional de este caldo requiere paciencia, pero la recompensa es incomparable. Los huesos de ternera se doran primero para desarrollar sabores complejos, luego se cocinan a fuego lento con verduras aromáticas que van soltando sus esencias poco a poco. La calabaza se añade en la última hora de cocción para que mantenga su textura y no se deshaga completamente, creando trozos tiernos que contrastan con el caldo transparente.
El resultado es un caldo profundamente sabroso, con un color dorado ámbar y un aroma que llena toda la casa. La textura es ligera pero con cuerpo, gracias a la gelatina natural de los huesos. Cada cucharada transporta a los días fríos de invierno, cuando un buen caldo caliente es el mejor remedio contra el frío y el cansancio.
Para la presentación, se recomienda servir en cuencos hondos precalentados, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir. Se puede acompañar con trozos de pan rústico tostado para mojar, o con fideos finos si se desea hacerlo más sustancioso. Decorar con unas hojas frescas de orégano o perejil picado añade un toque de color y frescura.
Este caldo es versátil y se puede adaptar según la temporada. En primavera se puede añadir guisantes frescos, en verano un toque de tomate, pero la combinación clásica de ternera y calabaza es especialmente reconfortante en otoño e invierno. La clave está en usar huesos de buena calidad y no escatimar en el tiempo de cocción
Desde el punto de vista nutricional, este caldo es una excelente fuente de colágeno y minerales procedentes de los huesos, además de las vitaminas de la calabaza. Es ligero pero nutritivo, ideal para recuperar fuerzas después de un día agotador o para servir como primer plato en comidas familiares. Se conserva perfectamente en la nevera durante varios días, e incluso mejora su sabor al reposar.
Añadir 200g de fideos finos durante los últimos 10 minutos de cocción para obtener una sopa más completa.
Sustituir los huesos de ternera por un pollo entero o carcasa de pollo para un caldo más ligero.
Añadir una rama de canela y 2 clavos de olor durante la cocción para un toque aromático diferente.
Dejar enfriar completamente el caldo antes de guardarlo en recipientes herméticos en la nevera. Se puede conservar hasta 5 días. Para congelar, verter en recipientes o bolsas de congelación, dejar espacio para la expansión y congelar hasta 3 meses.
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