Un caldo sustancioso de ternera, calabaza y perejil

Para que quede de diez, empieza por usar agua fría para cubrir la carne y los huesos. Lleva a ebullición y, cuando hierva, retira con cuidado toda la espuma que se forme en la superficie. Este paso es clave para conseguir un caldo limpio y claro, no turbio.
La paciencia es tu mejor aliada aquí. Una vez añadidas las verduras aromáticas (cebolla, zanahoria, apio, ajo, laurel y pimienta), déjalo cocer a fuego lento durante 1 hora y 30 minutos. No subas el fuego para acelerar el proceso; la cocción lenta es la que extrae todo el sabor y la gelatina de los huesos, dándole cuerpo al caldo. Retira la grasa que suba de vez en cuando.
Añade la calabaza, las patatas y el puerro después de ese tiempo, no antes. Si las pones al principio, se desharán por completo. Cocina otros 45 minutos hasta que la ternera esté muy tierna y las verduras, cocidas pero enteras.
Un error común es no colar bien el caldo. Usa un colador y pasa todo el líquido a otra olla, presionando ligeramente las verduras para que suelten su jugo, pero descarta los huesos y las verduras aromáticas ya muy cocidas (excepto quizá las zanahorias si te gustan). Así evitas que el caldo quede con trozos indeseados o amargor.
Para el punto final, desmenuza bien la ternera, eliminando grasa o tendones. Vuelve a añadirla al caldo colado y calienta unos minutos. Prueba y ajusta la sal y la pimienta. El perejil fresco picado y un buen aceite de oliva se añaden justo al servir; si los cueces, pierden todo su aroma.
Si te sobra, este caldo gana sabor al día siguiente. Guárdalo en la nevera y, al enfriarse, verás cómo la grasa se solidifica en la superficie. Retírala fácilmente antes de recalentar. Si lo prefieres más espeso, tritura un poco de la calabaza y la patata antes de colar.
Sustituye la ternera por pollo (muslos y contramuslos) para una versión más ligera pero igualmente sabrosa.
Omite la carne y huesos, y utiliza caldo de verduras como base. Añade setas para dar profundidad de sabor.
Añade garbanzos o judías blancas cocidas durante los últimos 15 minutos de cocción para un plato más completo.
Deja enfriar completamente el caldo antes de guardarlo en un recipiente hermético. Refrigera hasta 3 días. Para congelar, vierte en recipientes aptos para congelador y congela hasta 3 meses. Descongela en nevera y recalienta a fuego medio.
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23 de febrero de 2026
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