Un caldo reconfortante y nutritivo, perfecto para días fríos

Este caldo de ternera casero con espinacas y tomillo es una receta tradicional que ha pasado de generación en generación en muchas familias españolas. Su origen se remonta a las cocinas rurales donde se aprovechaban todos los ingredientes disponibles para crear platos reconfortantes y nutritivos. La combinación de la ternera con las espinacas y el tomillo crea un equilibrio perfecto entre lo sustancioso y lo aromático.
El sabor de este caldo es profundo y complejo, con notas terrosas de la ternera que se cocina lentamente, el toque herbáceo del tomillo y la frescura de las espinacas. La textura es ligera pero con cuerpo, ideal para disfrutar como primer plato o como comida completa cuando se acompaña con un buen pan artesano. Los trozos de ternera quedan tiernos y jugosos, mientras que las espinacas aportan un contraste de color y textura.
La preparación de este caldo requiere paciencia, ya que el secreto está en la cocción lenta que permite extraer todos los sabores de los huesos y la carne. Este proceso tradicional garantiza un caldo rico en colágeno y nutrientes, perfecto para fortalecer el organismo en épocas de frío o cuando se necesita un plato reconfortante.
Para la presentación, se recomienda servir el caldo bien caliente en cuencos profundos, decorando con unas hojas frescas de tomillo y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. La combinación de colores entre el dorado del caldo, el verde intenso de las espinacas y el marrón de la ternera crea un plato visualmente atractivo.
Este caldo es especialmente beneficioso por su alto contenido en minerales y proteínas de calidad. La ternera aporta hierro y zinc, mientras que las espinacas son ricas en vitaminas A, C y K. El tomillo, además de su aroma característico, tiene propiedades antisépticas y digestivas.
Es importante destacar que este caldo puede prepararse con antelación, ya que su sabor mejora con el reposo. Se puede conservar en refrigeración durante varios días o congelar en porciones individuales para tener siempre a mano un plato reconfortante y saludable.
Sustituye la mitad de los huesos de ternera por huesos de pollo para un sabor más suave y versátil
Añade una taza de garbanzos o lentejas cocidas durante los últimos 15 minutos de cocción para hacer el plato más sustancioso
Elimina la carne de ternera y utiliza solo los huesos, añadiendo más verduras como calabaza y pimiento rojo
Dejar enfriar completamente el caldo, luego transferir a recipientes herméticos. Guardar en refrigerador. Para congelar, dejar espacio para la expansión y usar dentro de 3 meses.
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