Un caldo reconfortante y aromático, perfecto para días fríos

El caldo de ternera con setas y laurel es una receta tradicional española que ha pasado de generación en generación. Este caldo reconfortante tiene sus raíces en la cocina de aprovechamiento, donde se utilizaban los huesos y recortes de carne para crear un fondo rico y nutritivo. La adición de setas silvestres y hojas de laurel aporta una profundidad de sabor que transforma este simple caldo en un plato digno de restaurante.
El sabor de este caldo es complejo y satisfactorio: la ternera aporta una base carnosa y sustanciosa, mientras que las setas añaden notas terrosas y umami que se complementan perfectamente. El laurel, con su aroma herbal y ligeramente amaderado, equilibra la riqueza de la carne y las setas. La textura es ligera pero con cuerpo, perfecta para calmar el alma en días fríos o cuando se necesita un alimento reconfortante.
La preparación de este caldo requiere paciencia, ya que el largo tiempo de cocción a fuego lento es esencial para extraer todo el sabor de los huesos y la carne. Este proceso lento permite que los colágenos se disuelvan, creando una textura sedosa y un caldo gelatinoso que se solidifica al enfriarse, señal de su calidad y riqueza nutricional.
Para la presentación, se recomienda servir el caldo bien caliente en boles de cerámica o porcelana. Se puede decorar con unas hojas de perejil fresco picado o unas láminas finas de setas salteadas. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir añade brillo y un toque frutado que realza todos los sabores.
Este caldo es versátil y puede servir como base para otras preparaciones como risottos, salsas o guisos. Su profundidad de sabor lo hace perfecto para platos más elaborados, aunque también es delicioso por sí solo con un poco de pan crujiente. La combinación de ternera, setas y laurel crea una sinfonía de sabores que reconforta tanto el cuerpo como el espíritu.
El secreto de un buen caldo de ternera está en la calidad de los ingredientes y en el tiempo de cocción. No escatimes en los huesos de ternera, ya que son los que aportarán la gelatina natural que da cuerpo al caldo. Las setas secas, rehidratadas en el mismo caldo, liberan todo su sabor y aroma, creando una experiencia gastronómica completa y satisfactoria.
Sustituye la mitad de los huesos de ternera por huesos de pollo para un sabor más suave y versátil.
Omite la carne y huesos, y usa más setas variadas junto con algas kombu para un caldo umami vegetariano.
Añade una guindilla seca o una cucharadita de pimentón picante al final para darle un toque picante.
Deja enfriar completamente el caldo, luego guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Para congelar, vierte en bolsas o recipientes aptos para congelación, dejando espacio para la expansión.
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