Un reconfortante caldo tradicional gallego con chorizo, verduras y alubias

El Caldo Gallego es una sopa tradicional de la región de Galicia, en el noroeste de España, que se ha preparado durante siglos como alimento reconfortante para los trabajadores del campo y las familias durante los fríos inviernos. Este plato humilde pero nutritivo representa la esencia de la cocina gallega: ingredientes sencillos, preparación paciente y sabores profundos que evocan la tradición y el calor del hogar.
El sabor del Caldo Gallego es rico y complejo, con notas terrosas de las alubias, la dulzura natural de las verduras y el ahumado característico del chorizo gallego. La textura es sustanciosa pero no pesada, con verduras tiernas pero firmes y alubias que se deshacen ligeramente en la boca, creando una sensación reconfortante que calienta desde dentro.
La presentación ideal de este caldo es en cuencos de barro tradicionales, que mantienen el calor y añaden autenticidad a la experiencia. Se debe servir bien caliente, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir y acompañado de pan gallego recién horneado para mojar. Las verduras deben verse enteras pero tiernas, y el caldo debe tener un color dorado intenso gracias al chorizo.
Este plato es perfecto para compartir en familia o con amigos, especialmente durante los meses fríos o después de un día de trabajo. Su preparación requiere paciencia pero recompensa con sabores que mejoran al día siguiente, por lo que es ideal para preparar en cantidad y disfrutar durante varios días.
Omite el chorizo y el hueso de jamón, y añade más verduras como apio y puerro. Usa caldo de verduras en lugar de agua para más sabor.
Añade 300g de costilla de cerdo troceada junto con el chorizo para un caldo más contundente y carnoso.
Deja enfriar completamente el caldo, guárdalo en un recipiente hermético y refrigera. Calienta a fuego medio antes de servir.
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