Un caldo reconfortante y aromático cocinado lentamente para extraer todo el sabor

Este caldo de pollo con judías verdes y romero es la esencia misma del confort food mediterráneo. La cocción lenta en slow cooker permite que los sabores se desarrollen plenamente, creando un caldo rico, aromático y profundamente reconfortante que recuerda a los guisos tradicionales de la abuela.
El romero fresco aporta un toque aromático y terroso que complementa perfectamente la suavidad del pollo y la frescura de las judías verdes. Esta combinación de hierbas y vegetales crea un perfil de sabor equilibrado, donde cada ingrediente mantiene su identidad mientras se funde armoniosamente en el caldo. La textura resultante es ligera pero sustanciosa, con trozos tiernos de pollo que se deshacen en la boca.
La técnica de cocción lenta es clave para este plato. Al cocinar a baja temperatura durante varias horas, el colágeno del pollo se descompone completamente, dando lugar a un caldo gelatinoso y nutritivo cuando se enfría. Este método también permite que las judías verdes mantengan su color vibrante y una textura ligeramente crujiente, evitando que se deshagan como ocurriría en una cocción más rápida.
La presentación ideal es en cuencos hondos, con el caldo humeante y los trozos de pollo y judías bien distribuidos. Se puede espolvorear con un poco de perejil fresco picado justo antes de servir para añadir un toque de color y frescura. Acompañar con rebanadas de pan rústico tostado para mojar en el caldo es la guinda perfecta.
Este plato es especialmente reconfortante en los días fríos o cuando se necesita un alimento nutritivo y fácil de digerir. Su versatilidad permite adaptarlo a los gustos personales, añadiendo otras verduras o ajustando el nivel de sal al gusto. La cocción lenta también hace que sea ideal para preparar con antelación, ya que los sabores mejoran con el reposo.
Desde el punto de vista nutricional, este caldo es una excelente fuente de proteínas magras, vitaminas y minerales. El proceso de cocción lenta extrae los nutrientes de los huesos y verduras, creando un caldo rico en colágeno y aminoácidos beneficiosos para la salud articular y digestiva.
Añade fideos finos de huevo durante los últimos 15 minutos de cocción para obtener una sopa más sustanciosa.
Sustituye el pollo por champiñones portobello y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añade un puñado de lentejas para proteína.
Añade una cucharadita de copos de chile o una guindilla seca durante la cocción para un toque picante.
Deja enfriar completamente el caldo antes de guardarlo. Transfiere a un recipiente hermético y refrigera. El caldo se puede congelar por hasta 3 meses. Para recalentar, calienta a fuego medio en una cacerola, removiendo ocasionalmente.
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