Un caldo reconfortante y aromático cocinado lentamente para extraer todo el sabor

Este caldo lento de pollo con tomate y orégano es la esencia misma del confort food mediterráneo. La técnica de cocción lenta en slow cooker permite que los sabores se desarrollen completamente, creando un caldo rico, aromático y profundamente satisfactorio. El pollo se deshace tiernamente mientras que el tomate aporta una acidez equilibrada y el orégano infunde su característico aroma herbal.
La historia de este plato se remonta a las tradiciones culinarias mediterráneas donde los caldos lentos eran fundamentales en la dieta diaria. En regiones como Italia, Grecia y España, las ollas de cocción lenta permitían a las familias preparar comidas nutritivas mientras trabajaban en el campo. Este caldo representa esa sabiduría ancestral aplicada a la cocina moderna con electrodomésticos como la slow cooker.
El sabor es complejo y reconfortante: notas profundas del pollo cocinado lentamente se combinan con la dulzura natural del tomate y el toque terroso del orégano. La textura del caldo es clara pero con cuerpo, perfecta para disfrutar en días fríos o cuando se necesita un alimento que reconforte el alma. Los trozos de pollo quedan tan tiernos que prácticamente se desintegran al contacto con la cuchara.
Para la presentación, sirve este caldo en boles profundos precalentados. Decora con unas hojas frescas de orégano o perejil picado para añadir color y frescura. Acompaña con rebanadas de pan crujiente tostado con aceite de oliva y ajo, perfectas para mojar en el caldo. La presentación en boles de cerámica rústica realza el carácter casero y tradicional del plato.
Este caldo es versátil y puede adaptarse a diferentes preferencias. Para una versión más sustanciosa, añade fideos pequeños o arroz durante los últimos 30 minutos de cocción. También puedes incorporar verduras adicionales como zanahorias, apio o calabacín para hacerlo más completo nutricionalmente.
El secreto del éxito está en la paciencia: dejar que la slow cooker haga su trabajo durante horas permite que los colágenos del pollo se disuelvan completamente, creando un caldo gelatinoso que se solidifica ligeramente al enfriarse. Esta textura es señal de un caldo bien hecho, rico en nutrientes y sabor.
Añade 2 zanahorias y 2 ramas de apio picadas junto con las demás verduras para un caldo más vegetal
Añade 200g de fideos finos durante los últimos 20 minutos de cocción para una sopa más completa
Incorpora 1 chile seco o 1 cucharadita de copos de chile para un toque picante
Deja enfriar completamente el caldo, cuela si lo deseas y guarda en recipientes herméticos en refrigeración hasta 3 días. Para congelar, guárdalo en porciones individuales hasta 3 meses.
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