Una sopa tradicional portuguesa reconfortante con col rizada y chorizo

El caldo verde es una sopa emblemática de la cocina portuguesa, originaria de la región norte del país, especialmente de Minho. Esta receta tradicional ha sido transmitida de generación en generación y se ha convertido en un plato nacional que se sirve en celebraciones, bodas y eventos familiares. Su simplicidad y profundidad de sabor la han hecho popular tanto en Portugal como internacionalmente.
El sabor del caldo verde es una armonía perfecta entre la suavidad de la patata, el toque terroso de la col rizada y el ahumado del chorizo portugués. La textura es cremosa pero ligera, con tiras de col rizada que aportan un contraste agradable. El aceite de oliva añade un toque frutado que completa el perfil de sabor.
La presentación tradicional consiste en servir la sopa en cuencos individuales con una rodaja de chorizo encima. El color verde intenso de la col rizada contrasta bellamente con el naranja del chorizo y el blanco cremoso de la base de patata. Se suele acompañar con pan de maíz portugués para mojar.
Para lograr el auténtico sabor portugués, es fundamental utilizar col rizada portuguesa (couve-galega), aunque la col rizada común funciona bien. El chorizo portugués (chouriço) es imprescindible para el sabor ahumado característico. La consistencia debe ser más bien líquida, no espesa como una crema.
Este plato es perfecto para los días fríos de invierno, pero en Portugal se consume durante todo el año. Su preparación es sencilla y los ingredientes son accesibles, lo que la convierte en una opción ideal para comidas familiares. La versatilidad permite adaptaciones según preferencias personales.
El caldo verde no solo alimenta el cuerpo sino también el alma, evocando la calidez de los hogares portugueses. Cada cucharada transporta a las calles empedradas de Oporto y a las tradiciones culinarias que han perdurado siglos.
Omite el chorizo y añade champiñones salteados o garbanzos para proteína. Puedes usar caldo de verduras en lugar de agua.
Sustituye el chorizo por bacon ahumado cortado en trozos pequeños, salteado hasta quedar crujiente.
Añade 100 ml de nata para cocinar al final, después de triturar las patatas, para una textura más rica y cremosa.
Guarda el caldo verde en un recipiente hermético en el refrigerador. Separa el chorizo y la col rizada si es posible. Calienta a fuego medio antes de servir, añadiendo un poco de agua si está demasiado espeso.
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