Bebida caliente de aguardiente, canela y naranjilla para combatir el frío

El canelazo es una bebida emblemática de la sierra ecuatoriana, especialmente popular en ciudades como Quito, Cuenca y Ambato. Su origen se remonta a la época colonial, cuando los habitantes de las regiones andinas buscaban formas de combatir las bajas temperaturas nocturnas. Con el tiempo, se convirtió en una tradición que une a familias y amigos alrededor del fuego, compartiendo historias y calentando el cuerpo con esta reconfortante preparación.
Esta bebida se caracteriza por su sabor equilibrado entre lo dulce y lo picante, con notas cítricas que provienen de la naranjilla, una fruta andina única. La canela aporta un aroma cálido y especiado, mientras que el aguardiente (o trago de caña) proporciona ese calor interno que tanto se aprecia en las frías noches de montaña. La textura es líquida pero con cuerpo, gracias al azúcar moreno que se disuelve completamente.
Para preparar un canelazo auténtico, es fundamental usar ingredientes de calidad. La naranjilla fresca marca la diferencia, aunque en su ausencia se puede utilizar jugo de naranja agria. La canela en rama debe ser de buena calidad para liberar todos sus aceites esenciales durante la cocción. El aguardiente tradicional ecuatoriano aporta un sabor distintivo, pero se puede adaptar con otros licores similares.
La presentación ideal es en tazas de barro o cerámica gruesa que mantengan el calor. Se sirve humeante, decorado con una ramita de canela y una rodaja de naranjilla o naranja. Es perfecto para servir después de la cena, como digestivo, o durante reuniones sociales en terrazas con vista a las montañas. La experiencia sensorial completa incluye el aroma especiado que invade la habitación, el calor de la taza en las manos y el sabor reconfortante que se extiende por todo el cuerpo.
En cuanto a variaciones regionales, en algunas zonas se añade clavo de olor o anís estrellado para darle más complejidad. También existe una versión sin alcohol donde se sustituye el aguardiente por más jugo de frutas, ideal para quienes no consumen bebidas alcohólicas. La clave está en ajustar el dulzor al gusto personal, ya que algunos prefieren un canelazo más suave mientras que otros lo disfrutan intensamente dulce.
Para una experiencia completa, se recomienda acompañar el canelazo con pequeños bocadillos como empanadas de viento, queso de hoja o tostadas con mantequilla. La bebida también combina maravillosamente con postres tradicionales como higos con queso o dulce de zapallo. Es importante servirla inmediatamente después de prepararla para aprovechar todo su aroma y calor, creando momentos memorables alrededor de la mesa.
Sustituir el aguardiente por 200 ml adicionales de jugo de naranja o piña. Añadir una pizca de jengibre rallado para darle un toque picante.
Añadir rodajas de manzana, pera o durazno durante la infusión para darle más cuerpo y sabor frutal.
Incorporar anís estrellado, cardamomo y una rodaja de jengibre fresco durante la cocción para una versión más aromática.
Guardar en un recipiente hermético sin el alcohol añadido. Calentar antes de servir y añadir el aguardiente en ese momento.
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