Un plato italiano clásico elevado con el lujoso toque de la trufa

Los canelones son una de las preparaciones más emblemáticas de la cocina italiana, con raíces que se remontan a las regiones de Emilia-Romaña y Piamonte. Este plato representa la evolución de la pasta rellena tradicional, donde la ternera guisada lentamente se convierte en un relleno jugoso y sabroso, mientras que la bechamel de trufa añade un toque de lujo y sofisticación. La combinación de texturas -la pasta al dente, la carne deshecha y la cremosa salsa- crea una experiencia gastronómica completa que satisface todos los sentidos.
La ternera guisada es el corazón de este plato, cocinada a fuego lento con verduras aromáticas hasta alcanzar una textura tan tierna que se deshace con solo tocarla. Este proceso lento permite que los sabores se concentren y la carne absorba todos los matices del vino, las hierbas y las verduras. La trufa, conocida como el diamante de la cocina, aporta su característico aroma terroso y complejo que eleva la bechamel de una simple salsa blanca a un acompañamiento extraordinario.
La presentación es clave para este plato elegante. Se recomienda servir los canelones individualmente en platos hondos, con una generosa cantidad de bechamel de trufa por encima y un ligero gratinado dorado. Unas hojas de perejil fresco picado o unas láminas de trufa adicionales (si el presupuesto lo permite) añaden el toque final visual. La consistencia debe ser cremosa pero no líquida, permitiendo que cada bocado contenga la proporción perfecta de pasta, relleno y salsa.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresar a los comensales con sabores profundos y una ejecución técnica impecable. Aunque requiere tiempo y atención, el resultado justifica ampliamente el esfuerzo. La armonía entre la riqueza de la ternera, la suavidad de la bechamel y el toque distintivo de la trufa crea un equilibrio que deleita incluso a los paladares más exigentes.
Para maridar este canelón, se recomiendan vinos tintos con cuerpo como un Barolo o un Brunello di Montalcino, cuyos taninos estructurados cortan la grasa de la bechamel mientras complementan los sabores terrosos de la trufa. Como acompañamiento, una ensalada verde simple con vinagreta suave ayuda a refrescar el paladar entre bocados.
Sustituir la ternera por pollo desmenuzado y añadir setas salteadas al relleno
Usar lentejas guisadas y champiñones en lugar de ternera, y bechamel normal sin trufa
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en horno a 160°C durante 15-20 minutos cubierto con papel de aluminio.
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