Un clásico de la cocina catalana preparado al horno con salsa picante

Los caracoles a la llauna son una preparación tradicional catalana que se remonta a siglos atrás, cuando los agricultores y campesinos aprovechaban estos moluscos que encontraban en sus campos después de las lluvias. La técnica de cocción en llauna (bandeja metálica) permite que los caracoles se cocinen uniformemente mientras absorben todos los sabores de la salsa, creando un plato rústico y lleno de carácter.
Esta variante número 2 se caracteriza por su salsa especialmente picante y aromática, donde el sofrito de cebolla, tomate y pimiento se combina con hierbas mediterráneas como el romero y el tomillo. La adición de guindilla o cayena aporta ese toque picante que contrasta maravillosamente con la textura tierna de los caracoles, creando una experiencia gustativa que despierta todos los sentidos.
La textura de los caracoles cocinados de esta manera es única: mantienen una consistencia firme pero tierna, sin llegar a ser gomosos. El secreto está en el tiempo de cocción y en el remojo previo con sal y harina, que ayuda a limpiarlos y ablandarlos adecuadamente. Cada bocado ofrece una explosión de sabores donde se mezclan la tierra, las hierbas y el picante de forma armoniosa.
Para la presentación, lo ideal es servir los caracoles directamente en la misma llauna o bandeja de horno en la que se han cocinado, acompañados de buen pan rústico para mojar en la deliciosa salsa. El aspecto debe ser apetitoso, con los caracoles bien distribuidos y la salsa burbujeante, espolvoreados con perejil fresco picado justo antes de servir.
Este plato es perfecto para compartir en reuniones familiares o con amigos, ya que invita a comer con las manos y disfrutar de la experiencia completa. Tradicionalmente se acompaña con vino tinto joven o cerveza fría, que ayudan a contrarrestar el picante de la salsa. Es importante recordar que los caracoles deben estar perfectamente limpios y purgados antes de su preparación.
Un consejo final: la paciencia es clave en este plato. Dejar que los caracoles se cocinen a fuego lento permite que desarrollen todo su sabor y se impregnen de los aromas de la salsa. No tengas prisa por servirlos, ya que el reposo final también contribuye a que los sabores se integren perfectamente.
Añade 200g de butifarra negra troceada al sofrito para un plato más contundente y tradicional catalán.
Sustituye el vino blanco por caldo adicional y omite el brandy. El resultado seguirá siendo delicioso.
Incorporar 200g de setas variadas (níscalos, champiñones) picadas al sofrito para añadir sabor umami y textura.
Guarda los caracoles en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén o en el horno a 160°C durante 10-15 minutos antes de servir. No se recomienda congelar.
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