Un guiso tradicional peruano de papa seca con cerdo y maní

La Carapulcra Iqueña es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía peruana, con orígenes que se remontan a la época precolombina. Este guiso tradicional de la región de Ica combina la papa seca (carapulcra) con carne de cerdo, creando un sabor profundo y complejo que refleja la fusión de ingredientes indígenas y técnicas culinarias traídas durante la colonización. La preparación requiere paciencia y dedicación, pero el resultado es una experiencia culinaria que transporta directamente a los sabores ancestrales del Perú.
El sabor de la Carapulcra es una sinfonía de contrastes: la tierra de la papa seca se combina con la dulzura del maní tostado, la acidez del ají panca y la profundidad de las especias como el comino y el orégano. La textura es igualmente fascinante: las papas secas, que han sido rehidratadas, mantienen una consistencia firme pero tierna, mientras que la carne de cerdo se deshace lentamente en la boca. El maní molido espesa la salsa creando una textura sedosa y aterciopelada que cubre cada ingrediente.
La presentación tradicional de la Carapulcra es en una fuente honda de barro o cerámica, que ayuda a mantener la temperatura del guiso. Se sirve generosamente acompañado de arroz blanco graneado y papas sancochadas, creando un contraste visual entre el color marrón dorado del guiso y el blanco del arroz. Es común decorar con perejil fresco picado y unas rodajas de huevo duro, que añaden color y textura al plato.
Este plato es ideal para reuniones familiares y celebraciones, ya que su preparación en grandes cantidades es más práctica y los sabores mejoran al día siguiente. La Carapulcra representa la resistencia de las tradiciones culinarias peruanas, adaptándose a través de los siglos mientras mantiene su esencia. Cada bocado cuenta la historia de un pueblo que ha sabido preservar su identidad a través de la comida.
Para lograr la auténtica Carapulcra Iqueña, es fundamental usar papa seca de calidad, que se consigue en mercados especializados peruanos. El proceso de tostar y moler el maní debe hacerse con cuidado para evitar que se queme, ya que esto amargaría todo el guiso. La cocción lenta es clave para que los sabores se integren completamente y la carne alcance la textura perfecta.
En la mesa, la Carapulcra se convierte en el centro de atención, invitando a compartir historias y crear nuevos recuerdos. Su aroma penetrante anticipa la experiencia gastronómica que sigue, haciendo de cada comida una celebración de la herencia culinaria peruana. Este plato no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma, conectando a las personas con sus raíces y con la tierra que produce estos maravillosos ingredientes.
Sustituye la carne de cerdo por muslos de pollo deshuesados. El tiempo de cocción se reduce a 1 hora.
Reemplaza la carne por champiñones portobello y el caldo de pollo por caldo de verduras. Usa papas secas y sigue el mismo procedimiento.
Añade camarones y trozos de pescado blanco durante los últimos 10 minutos de cocción para una versión costeña.
Guarda en recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego lento en una olla, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario para recuperar la consistencia.
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