Un clásico de la cocina mexicana con carne de res jugosa en su propio caldo

La carne en su jugo es un platillo tradicional mexicano que se originó en el estado de Jalisco, específicamente en la ciudad de Guadalajara. Su historia se remonta a mediados del siglo XX, cuando los taqueros locales buscaban una forma de aprovechar los cortes de carne más económicos transformándolos en un guiso jugoso y sabroso. La clave de este platillo está en cocinar la carne en su propio jugo, lo que le confiere una textura tierna y un sabor intenso a res.
Este platillo se caracteriza por su caldo aromático y ligeramente espeso, que se logra al cocinar la carne a fuego lento junto con tocino, cebolla y especias. El resultado es una carne extremadamente jugosa que se deshace en la boca, acompañada de un caldo que concentra todos los sabores de los ingredientes. La textura es suave pero con un ligero contraste gracias al tocino crujiente que se añade al final.
Para la presentación tradicional, se sirve en un plato hondo con frijoles refritos, cebolla picada, cilantro fresco y rodajas de limón. El color del caldo es marrón dorado, con trozos de carne visiblemente tiernos y pequeños pedazos de tocino. Se puede acompañar con tortillas de maíz calientes para hacer tacos o simplemente disfrutarlo como un guiso completo.
El secreto de una buena carne en su jugo está en la paciencia: cocinar a fuego lento permite que la carne libere sus jugos gradualmente sin secarse. Es importante no agregar demasiado líquido al inicio, ya que la carne misma soltará su propia agua durante la cocción. El tocino no solo aporta sabor sino también la grasa necesaria para dorar la carne sin que se pegue.
Este platillo es perfecto para días fríos o cuando se busca una comida reconfortante y sustanciosa. Aunque tradicionalmente se considera un platillo principal, su presentación en tacos lo hace versátil para diferentes ocasiones. La combinación de sabores es equilibrada: la salinidad del tocino, la dulzura de la cebolla caramelizada y el toque fresco del cilantro y limón al final.
Para una experiencia auténtica, se recomienda usar cortes de res con algo de grasa como la falda o la diezmillo, ya que aportan más sabor y jugosidad. La cocción lenta transforma estos cortes económicos en un manjar tierno que representa la esencia de la cocina casera mexicana: sencilla, sabrosa y reconfortante.
Agregar 1 taza de frijoles bayos cocidos durante los últimos 15 minutos de cocción para un platillo más completo
Incorporar 2 chiles chipotles en adobo picados al sofrito para un sabor ahumado y picante
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente.
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