Una versión vegetariana y refrescante del clásico italiano

El carpaccio de calabacín es una reinterpretación vegetariana del clásico plato italiano que tradicionalmente se prepara con carne cruda. Esta versión utiliza finas láminas de calabacín crudo marinado en un aliño cítrico y aromático, creando un entrante ligero, fresco y perfecto para los días calurosos.
La textura del calabacín crudo es crujiente y jugosa, mientras que el aliño de limón, aceite de oliva y hierbas aromáticas penetra en las láminas vegetales, suavizando ligeramente su textura y realzando su sabor naturalmente suave. El resultado es un plato que combina la frescura de las verduras crudas con la complejidad de sabores mediterráneos.
Este carpaccio vegetal es ideal para quienes buscan opciones más ligeras o siguen dietas vegetarianas, manteniendo la esencia elegante y sofisticada del carpaccio tradicional. Su presentación en capas finas sobre el plato, similar al original, hace que sea visualmente atractivo y perfecto para ocasiones especiales.
Para la presentación, se recomienda disponer las láminas de calabacín en forma circular o en espiral sobre un plato plano blanco, rociando generosamente con el aliño y decorando con lascas de queso parmesano, piñones tostados y hojas de albahaca fresca. La combinación de colores verdes, blancos y dorados crea un efecto visual muy atractivo.
El carpaccio de calabacín se sirve inmediatamente después de prepararlo para mantener la textura crujiente del vegetal. Es importante cortar las láminas lo más finas posible, idealmente con una mandolina, para que el aliño penetre adecuadamente y la textura sea la óptima.
Este plato no solo es delicioso sino también muy nutritivo, ya que el calabacín crudo conserva todas sus vitaminas y minerales. Es bajo en calorías, rico en fibra y antioxidantes, convirtiéndolo en una opción saludable para comenzar cualquier comida.
Añade láminas finas de aguacate entre las de calabacín para una textura más cremosa.
Sustituye el queso parmesano por copos de levadura nutricional o almendras laminadas tostadas.
Añade frambuesas o arándanos frescos para un contraste de sabores dulces y ácidos.
Consumir inmediatamente después de preparar. No se recomienda almacenar ya que el calabacín perderá su textura crujiente y se pondrá blando.
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