Delicado y fresco entrante con limón y eneldo

El carpaccio de salmón es una reinterpretación moderna del clásico carpaccio italiano de carne, adaptado al pescado crudo. Originario de Venecia en los años 50, esta versión con salmón se popularizó en los años 80 en los restaurantes de alta cocina de Milán y Roma, donde los chefs buscaban alternativas más ligeras y frescas al tradicional carpaccio de ternera.
El sabor es una delicada combinación de la frescura marina del salmón, la acidez cítrica del limón y el toque anisado del eneldo. La textura es suave y sedosa, casi derretida en boca, con un contraste crujiente proporcionado por los piñones tostados y las alcaparras. La grasa natural del salmón se equilibra perfectamente con la acidez del aderezo, creando una experiencia gastronómica refrescante y elegante.
Para la presentación, es fundamental disponer las láminas de salmón en un plato plano y amplio, solapándolas ligeramente como pétalos de flor. El aderezo debe rociarse con moderación para no saturar el pescado, y las guarniciones deben distribuirse de forma armónica, creando puntos de interés visual. Se recomienda servir inmediatamente después de preparar para mantener la temperatura fresca del salmón.
Este plato es ideal como entrante en cenas formales o como aperitivo sofisticado en reuniones especiales. La clave del éxito está en la calidad del salmón, que debe ser fresco y de primera calidad, preferiblemente salvaje. Se puede acompañar con una copa de vino blanco fresco, como un Sauvignon Blanc o un Albariño, que realzará los sabores cítricos y marinos.
Para variaciones, se puede sustituir el eneldo por otras hierbas como el cebollino o la albahaca, o añadir frutas como mango o aguacate en láminas finas. Los vegetarianos pueden preparar una versión con calabacín en láminas muy finas marinadas en limón y aceite de oliva. Es importante recordar que el salmón debe estar muy frío al momento de cortarlo para facilitar el proceso y obtener láminas perfectas.
Sustituye el salmón por atún rojo de alta calidad y añade jengibre rallado al aderezo
Usa calabacín en láminas muy finas marinadas en limón y aceite, con queso de cabra en lugar de parmesano
Añade láminas finas de mango o aguacate para un contraste dulce y cremoso
Este plato debe consumirse inmediatamente después de prepararlo. No se recomienda almacenar ya que el salmón crudo se deteriora rápidamente y el limón altera su textura.