Un guiso reconfortante y nutritivo perfecto para días fríos

Este plato combina la suavidad de las carrilleras de cerdo con la textura terrosa de las lentejas y champiñones, todo cocinado lentamente en una slow cooker para obtener la máxima jugosidad y sabor. Las carrilleras, también conocidas como mejillas de cerdo, son un corte especialmente tierno cuando se cocinan a fuego lento, deshaciéndose literalmente en la boca y liberando toda su riqueza de colágeno al caldo.
El caldo de carne aporta profundidad y cuerpo al guiso, mientras que las lentejas proporcionan proteína vegetal y fibra, creando un equilibrio nutricional perfecto. Los champiñones añaden su característico sabor umami y una textura carnosa que complementa maravillosamente la suavidad de la carne. Este plato es un ejemplo clásico de la cocina de cuchara española, reconfortante y llena de sabor.
La slow cooker es ideal para este tipo de preparaciones porque permite una cocción uniforme y prolongada sin necesidad de supervisión constante. Las carrilleras se ablandan gradualmente durante horas, absorbiendo los sabores del caldo y las hierbas aromáticas. El resultado es una carne tan tierna que se deshace con solo tocarla con el tenedor.
Para la presentación, sirve las carrilleras enteras sobre un lecho de lentejas y champiñones, bañadas con el caldo reducido. Acompaña con pan rústico para mojar en la salsa y decora con perejil fresco picado para un toque de color y frescura. Este plato mejora si se deja reposar unas horas antes de servir, permitiendo que los sabores se integren completamente.
Es ideal para reuniones familiares o cenas informales con amigos, ya que se puede preparar con antelación y mantiene perfectamente su calidad. La combinación de proteínas animales y vegetales lo convierte en un plato completo y equilibrado, perfecto para los meses de invierno cuando se busca algo reconfortante y nutritivo.
El secreto del éxito está en la paciencia: dejar que la slow cooker haga su trabajo durante las horas necesarias. No intentes acelerar el proceso, ya que la magia de este plato reside precisamente en la cocción lenta que transforma ingredientes humildes en un festín de sabor y textura.
Sustituye 250 ml del caldo de carne por vino tinto para un sabor más complejo y afrutado.
Puedes usar judías blancas o garbanzos en lugar de lentejas, ajustando el tiempo de cocción si es necesario.
Usa caldo de verduras en lugar de caldo de carne y añade más champiñones para una versión menos carnosa.
Deja enfriar completamente el guiso y guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Se conserva perfectamente durante 3 días. También se puede congelar por hasta 2 meses.
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