Un guiso cremoso y aromático que se deshace en la boca

Las carrilleras de ternera son uno de los cortes más sabrosos y gelatinosos de la res, perfectas para cocinarse a fuego lento. Esta receta fusiona la tradición de los guisos españoles con toques exóticos de la cocina asiática, creando un plato único donde la ternura de la carne se combina con la cremosidad de la leche de coco y la acidez del tomate.
La preparación en slow cooker es ideal para este corte, ya que permite que el colágeno de las carrilleras se deshaga lentamente durante horas, transformándose en una gelatina natural que aporta una textura sedosa y untuosa al guiso. La leche de coco no solo añade cremosidad, sino también un sutil dulzor tropical que equilibra perfectamente con el tomate y las especias.
El resultado es un plato de una profundidad de sabor extraordinaria: notas terrosas de la carne, acidez del tomate, dulzor del coco y un toque picante que despierta todos los sentidos. La carne queda tan tierna que se deshace con solo tocarla con el tenedor, mientras que la salsa espesa y aromática envuelve cada bocado.
Para la presentación, sirve las carrilleras sobre una cama de puré de patatas o arroz blanco, bañadas generosamente con la salsa. Decora con cilantro fresco picado y unas rodajas de chile rojo para un toque de color. El contraste visual entre el marrón dorado de la carne, el rojo anaranjado de la salsa y el verde del cilantro hace que el plato sea tan atractivo a la vista como al paladar.
Este guiso es perfecto para ocasiones especiales donde quieres impresinar sin pasar horas en la cocina. La magia del slow cooker hace todo el trabajo por ti, permitiéndote disfrutar de la compañía de tus invitados mientras se cocina un plato digno de restaurante. La combinación de ingredientes crea una experiencia gastronómica que transporta a tierras lejanas sin salir de casa.
Un consejo importante: aunque la preparación activa es mínima, el secreto está en el sellado previo de la carne. Este paso crucial desarrolla los sabores mediante la reacción de Maillard, creando una capa dorada llena de sabor que luego se integra en la salsa durante la cocción lenta.
Añade 2 chiles habaneros enteros durante la cocción para un toque picante intenso.
Incorpora 200g de champiñones laminados y 1 calabacín en cubos durante la última hora de cocción.
Sustituye la leche de coco por 400ml de caldo de verduras y 200ml de nata de soja sin azúcar.
Deja enfriar completamente el guiso, luego transfiere a un recipiente hermético. Refrigera hasta 3 días. Para congelar, almacena en porciones individuales hasta 2 meses.
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