Un guiso francés de alubias blancas con carnes confitadas

El cassoulet es un emblemático guiso francés originario del suroeste de Francia, específicamente de la región de Languedoc. Su nombre proviene de la cassole, la olla de barro tradicional en la que se cocina. Este plato campesino nació como una forma de aprovechar las carnes disponibles y se convirtió en un símbolo de la cocina francesa de confort, especialmente popular durante los meses fríos de invierno.
El sabor del cassoulet es profundamente satisfactorio, con notas terrosas de las alubias blancas que se impregnan de los jugos de las carnes confitadas. La textura es una combinación perfecta: alubias tiernas pero firmes, carnes que se deshacen en la boca y una costra dorada y crujiente que se forma en la superficie durante la cocción lenta. Cada bocado ofrece una complejidad de sabores que evoluciona desde lo salado de las carnes curadas hasta lo aromático de las hierbas.
La presentación tradicional se realiza directamente en la cassole de barro, que mantiene el calor durante mucho tiempo. Se sirve en la mesa con la costra intacta, que se rompe ceremoniosamente ante los comensales. El aspecto rústico y abundante es parte de su encanto, evocando imágenes de cocinas campesinas y reuniones familiares alrededor de la chimenea.
Para lograr el auténtico cassoulet, la paciencia es clave. La cocción lenta permite que los sabores se integren completamente y las alubias absorban todos los jugos. Tradicionalmente se prepara durante varias horas, incluso dejándolo reposar un día para que los sabores maduren. Este proceso transforma ingredientes simples en un plato extraordinariamente complejo y reconfortante.
El cassoulet es más que una comida; es una experiencia culinaria que invita a compartir. Perfecto para reuniones familiares o cenas especiales, su preparación puede convertirse en un ritual que une a las personas alrededor de la cocina. La versión que presentamos respeta las tradiciones mientras se adapta a ingredientes más accesibles sin perder la esencia del plato original.
Sustituye las carnes por una mezcla de mariscos: mejillones, gambas y trozos de pescado blanco. Usa caldo de pescado en lugar de caldo de pollo.
Omite todas las carnes y añade champiñones portobello asados, zanahorias baby y cebollitas perladas. Usa caldo de verduras y un poco de salsa de soja para dar umami.
Deja enfriar completamente, cubre con film transparente y refrigera. Para recalentar, cubre con papel de aluminio y hornea a 160°C durante 30-40 minutos.
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