Un guiso reconfortante de carne de res con verduras de temporada

La cazuela de vacuno es un plato emblemático de la cocina chilena, especialmente popular durante los meses fríos de invierno. Su origen se remonta a las tradiciones campesinas, donde se aprovechaban los cortes de carne más económicos para crear un guiso nutritivo y reconfortante que alimentaba a toda la familia después de largas jornadas de trabajo en el campo. Esta preparación representa la esencia de la cocina casera chilena, donde los ingredientes sencillos se transforman en una comida completa y deliciosa.
El sabor de esta cazuela es profundamente sabroso y reconfortante, con la carne de vacuno aportando su rico sabor umami que se integra perfectamente con la dulzura natural de las verduras. El caldo se vuelve espeso y aromático gracias a la cocción lenta, donde todos los ingredientes liberan sus jugos y sabores. La textura de la carne es tierna y jugosa, mientras que las verduras mantienen cierta firmeza que contrasta agradablemente con el caldo.
La presentación tradicional de la cazuela es en la misma olla de barro o en platos hondos individuales, donde se sirve bien caliente. Se recomienda colocar primero las verduras y la carne en el fondo del plato, luego verter el caldo generosamente por encima. Un toque de cilantro fresco picado o perejil añade color y frescura al plato, mientras que un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir realza los sabores.
Este plato es perfecto para compartir en familia durante los días fríos, ya que no solo alimenta el cuerpo sino también el alma. La cazuela de vacuno es más que una simple sopa: es una experiencia culinaria que evoca recuerdos de la infancia y tradiciones familiares. Su preparación relativamente sencilla la hace accesible para cocineros de todos los niveles, mientras que su sabor sofisticado impresiona incluso a los paladares más exigentes.
Para lograr la mejor cazuela, es fundamental respetar los tiempos de cocción y utilizar ingredientes de calidad. La carne debe dorarse bien antes de añadir el líquido, ya que esto desarrolla sabores más complejos. Las verduras deben añadirse en el orden correcto según su tiempo de cocción, comenzando por las que requieren más tiempo y terminando con las más delicadas. El reposo final de 10 minutos fuera del fuego permite que los sabores se integren perfectamente.
La versatilidad de la cazuela permite adaptarla según las preferencias personales y lo que se tenga disponible en la despensa. Se puede añadir choclo (maíz) fresco, zapallo italiano, o incluso unas papas pequeñas enteras. Cada familia tiene su versión secreta, transmitida de generación en generación, lo que hace de este plato un verdadero tesoro de la gastronomía chilena.
Añade 2 mazorcas de choclo fresco cortadas en rodajas gruesas junto con las otras verduras para un toque dulce y tradicional.
Incorpora 1-2 ajíes verdes picados al sofrito de cebolla para darle un toque picante al caldo.
Añade 1 taza de porotos verdes o arvejas frescas durante los últimos 10 minutos de cocción.
Deja enfriar completamente la cazuela antes de transferirla a un recipiente hermético. Refrigera por hasta 3 días. Para recalentar, calienta a fuego medio en una olla, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario.
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