Postre uruguayo tradicional con merengue, duraznos y crema

El Chajá es un postre emblemático de Uruguay que lleva el nombre de un ave típica de la región. Fue creado en 1927 por Orlando Castellano, dueño de la confitería Las Familias en la ciudad de Paysandú. Este postre se caracteriza por su textura aireada y su combinación única de sabores dulces y frutales que lo han convertido en un clásico de la repostería uruguaya.
La base del Chajá está compuesta por merengue seco y crocante que se desmenuza, creando una textura contrastante con la suavidad de la crema batida y la dulzura de los duraznos en almíbar. La combinación de estos elementos crea una experiencia sensorial única donde cada bocado ofrece diferentes texturas: lo crujiente del merengue, lo esponjoso del bizcochuelo y lo cremoso de la nata.
El sabor es delicadamente dulce pero no empalagoso, gracias al equilibrio entre la acidez natural de los duraznos y la suavidad de la crema. Los duraznos en almíbar aportan un toque frutal que refresca el paladar, mientras que el merengue añade esa nota caramelizada que complementa perfectamente el conjunto.
Para la presentación tradicional, se sirve en copas individuales o en un molde desmontable, creando capas visibles de los diferentes componentes. Se decora con duraznos en rodajas, merengue triturado y unas hojas de menta fresca para dar un toque de color. En ocasiones especiales, se añade un chorrito de licor de durazno o amaretto para realzar los sabores.
Este postre es ideal para celebraciones familiares y reuniones sociales, ya que puede prepararse con anticipación y refrigerarse hasta el momento de servir. Su elegancia aparente contrasta con la relativa facilidad de preparación, siempre que se sigan cuidadosamente los pasos para lograr el punto perfecto del merengue y la consistencia de la crema.
El Chajá representa no solo un postre delicioso sino también una parte importante de la identidad gastronómica uruguaya, siendo disfrutado por generaciones y adaptándose a los tiempos modernos con variaciones que mantienen su esencia original.
Sustituir los duraznos por frutillas frescas en trozos y agregar un toque de licor de frutilla
Añadir cacao en polvo a la crema y decorar con virutas de chocolate amargo
Utilizar merengue ya preparado o galletas maría trituradas mezcladas con mantequilla derretida como base
Conservar en recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de las 48 horas para mejor textura y sabor.
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