Garbanzos con espinacas al curry

El Chana Saag es un plato tradicional del norte de la India que combina garbanzos (chana) con espinacas (saag) en una salsa cremosa y especiada. Este guiso es un ejemplo perfecto de la cocina vegetariana india, donde las legumbres y las verduras se transforman en un festín de sabores gracias a la mezcla cuidadosa de especias.
El sabor del Chana Saag es complejo y equilibrado: las notas terrosas de los garbanzos se complementan con el frescor de las espinacas, mientras que las especias como el comino, la cúrcuma y el garam masala crean un perfil aromático que es a la vez cálido y reconfortante. La textura es cremosa pero con cuerpo, gracias a la cocción lenta que permite que los sabores se integren perfectamente.
Este plato tiene sus raíces en la región de Punjab, donde las espinacas y otras hojas verdes son abundantes. Tradicionalmente se preparaba con hojas de mostaza, pero la versión con espinacas se ha popularizado en todo el mundo por su sabor más suave y accesible. Es un plato que demuestra cómo la cocina india puede crear platos nutritivos y sabrosos sin necesidad de carne.
Para la presentación, se recomienda servir el Chana Saag en un bol de cerámica o en un plato hondo, adornado con un chorrito de nata o yogur y unas hojas frescas de cilantro. El contraste de colores entre el verde intenso de las espinacas y el dorado de las especias crea una presentación visualmente atractiva.
Es ideal para compartir en familia o con amigos, ya que su preparación es sencilla pero el resultado parece elaborado. Se puede ajustar el nivel de picante según el gusto personal, añadiendo más o menos chile verde. También es un plato que mejora con el tiempo, por lo que las sobras suelen estar aún más sabrosas al día siguiente.
Desde el punto de vista nutricional, el Chana Saag es una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, hierro y vitaminas. Los garbanzos aportan proteínas completas, mientras que las espinacas son ricas en hierro y antioxidantes, haciendo de este plato una opción saludable y equilibrada.
Añade 300g de pechuga de pollo cortada en cubos al mismo tiempo que los garbanzos para una versión no vegetariana.
Puedes añadir otras verduras como zanahorias, calabaza o guisantes para variar el plato.
Aumenta la cantidad de nata a 200ml o añade 2 cucharadas de mantequilla al final para un curry más rico y cremoso.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio en una cazuela, añadiendo un poco de agua si es necesario para recuperar la consistencia.
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