Pan de miga aireada y corteza crujiente, con el punto justo de ajo

Si vas con poco margen de error, céntrate en la temperatura del agua y en no pasarte con el ajo. El agua debe estar tibia, no caliente, para activar la levadura sin matarla. Los ajos solo necesitan sofreírse 2-3 minutos hasta que huelan bien; si se doran, amargarán el pan.
Esta masa es intencionadamente pegajosa por la alta hidratación. No intentes añadir más harina; trabájala con las manos húmedas. Los plegados cada 30 minutos durante la primera fermentación son clave: estiras y doblas la masa por los cuatro lados para darle fuerza sin necesidad de un amasado tradicional.
Para el formado, espolvorea mucha harina en la superficie y manipula la masa con cuidado para no perder el aire atrapado dentro. La fermentación final está lista cuando la masa ha aumentado un 50% su volumen, no el doble. Precalienta el horno a 240°C con una bandeja abajo. El vapor inicial es lo que crea la corteza crujiente: al introducir el pan, vierte un vaso de agua en esa bandeja caliente.
El error más común es cortarlo caliente. Deja que se enfríe completamente sobre una rejilla, al menos 2 horas. Si lo cortas antes, la miga, que aún está húmeda y en proceso de cocerse, se apelmazará. La paciencia aquí es un ingrediente más.
Añadir 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas junto con el ajo
Incorporar 2 cucharadas de hierbas provenzales secas a la masa
Sustituir 150g de harina de fuerza por harina integral de trigo
Guardar en una bolsa de papel o tela a temperatura ambiente. No refrigerar. Para recalentar, hornear 5 minutos a 200°C.
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23 de febrero de 2026
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