Un pan artesanal italiano con corteza crujiente y miga alveolada

La chapata de fermentación larga con queso es una variación exquisita del clásico pan italiano ciabatta. Este método de fermentación prolongada, que puede extenderse hasta 24 horas, permite desarrollar sabores complejos y una textura única. La adición de queso, preferiblemente un Parmigiano Reggiano o un Pecorino Romano, aporta un toque salado y umami que complementa perfectamente la acidez natural de la masa madre.
La fermentación larga es clave para este pan. Durante este proceso, las levaduras y bacterias trabajan lentamente, produciendo ácidos orgánicos que dan al pan un sabor profundo y una mejor conservación. La masa se vuelve más manejable y desarrolla una estructura de gluten fuerte pero flexible, lo que resulta en esos característicos alveolos irregulares que hacen de la chapata un pan tan apreciado.
La textura es una delicia para los sentidos: una corteza fina pero crujiente que se rompe con un sonido satisfactorio al presionarla, revelando una miga húmeda, elástica y llena de agujeros irregulares. El queso se integra en la masa, creando pequeños puntos de sabor intenso que contrastan con la suavidad del pan. Al hornearse, el queso forma costras doradas en la superficie que añaden textura y sabor.
Para presentar esta chapata, córtala en rebanadas diagonales gruesas que muestren la hermosa estructura alveolar. Sirve en una tabla de madera rústica acompañada de aceite de oliva virgen extra de alta calidad y un poco de balsámico reducido. El pan también es perfecto para sandwiches gourmet, especialmente con ingredientes como prosciutto, rúcula y tomates secos.
Este pan requiere paciencia pero la recompensa vale la espera. La fermentación en frío en el refrigerador permite programar el horneado según tu conveniencia. Es ideal para preparar el día anterior a una cena especial o para disfrutar durante el fin de semana cuando tienes más tiempo para dedicarle a la panadería artesanal.
La chapata con queso es versátil: puedes variar el tipo de queso según tus preferencias. Un queso azul como el Gorgonzola dará un toque picante, mientras que un queso de cabra añadirá una acidez refrescante. También puedes incorporar hierbas como romero o tomillo fresco para crear diferentes perfiles de sabor que sorprenderán a tus invitados.
Añade 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas, y 2 cucharadas de romero fresco picado junto con el queso.
Sustituye 200g de harina blanca por harina integral y añade 100g de nueces picadas tostadas.
Incorpora 80g de tomates secos hidratados y picados, y un puñado de hojas de albahaca fresca picada.
Envuelve en un paño de cocina limpio y guarda en un lugar fresco y seco. Para mayor duración, congela en bolsas herméticas.
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