Un pan italiano crujiente por fuera y esponjoso por dentro, con el sabor mediterráneo de las aceitunas

La chapata es un pan italiano tradicional originario de la región de Liguria, conocido por su corteza crujiente y miga alveolada. Esta versión sin amasado simplifica enormemente el proceso, permitiendo que la masa fermente lentamente en frío durante la noche, lo que desarrolla sabores complejos y una textura excepcional. La adición de aceitunas verdes aporta un toque mediterráneo salado que contrasta perfectamente con la suavidad del pan.
La técnica sin amasado se basa en una hidratación alta y tiempos de fermentación prolongados. La masa se mezcla rápidamente y se deja reposar, permitiendo que el gluten se desarrolle naturalmente sin necesidad de amasado manual. Este método produce una miga con alveolos irregulares y grandes, característica distintiva de una buena chapata. Las aceitunas se incorporan al final del primer reposo para evitar que se deshagan durante la fermentación.
El sabor de esta chapata es profundamente complejo gracias a la fermentación lenta, con notas ligeramente ácidas y un fondo de trigo. Las aceitunas aportan puntos de sabor salado que estallan en cada bocado, creando un contraste delicioso. La corteza se forma mediante vapor durante el horneado, resultando en una capa crujiente y dorada que se rompe satisfactoriamente al cortar.
Para la presentación, se recomienda servir la chapata recién horneada y templada, cortada en rebanadas gruesas diagonales. Se puede acompañar con aceite de oliva virgen extra para mojar, o utilizarla como base para bruschettas. La corteza crujiente y el interior esponjoso la hacen perfecta para sandwiches o simplemente para disfrutar con mantequilla.
Este pan es ideal para quienes buscan resultados profesionales sin técnicas complicadas. La fermentación en frío permite programar la preparación según las necesidades, pudiendo dejar la masa hasta 72 horas en refrigeración. Cuanto más larga sea la fermentación, más desarrollado será el sabor y mejor la textura.
Para obtener los mejores resultados, es fundamental utilizar harina de fuerza con alto contenido proteico y respetar los tiempos de fermentación. El horno debe estar muy caliente y se debe crear vapor durante los primeros minutos de horneado para lograr esa corteza característica que define a una auténtica chapata italiana.
Sustituir las aceitunas verdes por aceitunas negras Kalamata y añadir 100g de nueces picadas durante el segundo plegado.
Añadir 100g de tomates secos hidratados y picados, junto con 2 cucharadas de albahaca fresca picada en lugar de las aceitunas.
Sustituir 200g de harina de fuerza por harina integral y añadir 3 cucharadas de mezcla de semillas (sésamo, lino, amapola) durante el primer mezclado.
Guardar en una bolsa de papel o panera a temperatura ambiente. Para conservar la corteza crujiente, no guardar en plástico. Se puede congelar entera o en rebanadas por hasta 3 meses.
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