Carne de res deshidratada y salada, típica de los Andes

El charque es una técnica ancestral de conservación de carne que se remonta a las culturas precolombinas de los Andes. Originario de Perú, Bolivia y el norte de Argentina, este método permitía a las comunidades indígenas preservar la carne durante largos periodos sin refrigeración. La palabra 'charque' proviene del quechua 'ch'arki', que significa carne seca, y fue una de las primeras formas de deshidratación de alimentos en América del Sur.
Este plato se caracteriza por su intenso sabor salado y su textura única, que combina la firmeza de la carne curada con una jugosidad interior cuando se cocina adecuadamente. El proceso de salado y secado concentra los sabores de la carne, creando un producto profundamente umami que se transforma completamente al ser rehidratado y cocinado. Tradicionalmente se preparaba con carne de llama o alpaca, pero hoy en día se utiliza principalmente carne de res.
Para preparar un auténtico charque, es fundamental utilizar cortes magros de res y seguir meticulosamente el proceso de salado y secado. La carne debe cortarse en lonjas finas y uniformes para garantizar un secado homogéneo. El salado no solo actúa como conservante, sino que también ayuda a extraer la humedad y desarrollar el sabor característico del charque.
El charque rehidratado y cocinado adquiere una textura tierna pero con cuerpo, perfecta para guisos y estofados. Su sabor intenso y salado se equilibra maravillosamente con ingredientes como papas, maíz y ajíes, creando platos reconfortantes y llenos de sabor. Es un ingrediente versátil que puede ser la estrella de numerosas preparaciones andinas.
Para la presentación, el charque se sirve tradicionalmente en platos hondos acompañado de papas amarillas, choclo (maíz) y salsa criolla. La combinación de colores -el marrón oscuro de la carne, el amarillo de las papas y el rojo de la cebolla en la salsa- crea una presentación visualmente atractiva que honra la tradición culinaria andina. Se puede adornar con hojas de culantro o perejil fresco.
Este plato es ideal para compartir en familia o durante celebraciones, ya que evoca la rica herencia cultural de los Andes. Su preparación requiere paciencia y respeto por las técnicas tradicionales, pero el resultado es un manjar que conecta directamente con las raíces de la gastronomía sudamericana.
Variante chilena donde el charque se desmenuza y se cocina con zapallo, papas, cebolla y maíz, formando un guiso espeso y reconfortante
Servir el charque guisado con huevos fritos encima, ideal para el desayuno o almuerzo contundente
Después de rehidratar, marinar el charque en cerveza y especias, luego asar a la parrilla hasta dorar
El charque seco debe almacenarse en un recipiente hermético, lejos de la humedad y la luz. Una vez rehidratado y cocinado, refrigerar en un recipiente cerrado y consumir en 3 días.
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