Galletas fritas en forma de rosa bañadas en miel y especias

Si quieres que te salga a la primera, empieza por la masa. Necesita ser elástica pero firme. Si queda demasiado blanda, será un lío al estirarla y darle forma. Amasa bien durante los 10 minutos que indica la receta y déjala reposar cubierta los 30 minutos completos; así el gluten se relaja y será mucho más manejable.
El punto más delicado es la fritura. Usa un termómetro si puedes para controlar que el aceite esté a 170°C. Si está más frío, las galletas absorberán mucho aceite y quedarán grasientas. Si está más caliente, se dorarán por fuera antes de cocerse por dentro y podrían quemarse. Fríe por tandas, sin amontonar, para que el aceite no baje de temperatura de golpe.
Para el baño, el jarabe de miel debe estar caliente, pero las chebakia no pueden estar hirviendo. Retíralas del aceite y déjalas enfriar solo un minuto sobre el papel absorbente. Si están muy calientes, el jarabe puede cristalizar; si están frías, no lo absorberán bien. Sumérgelas con cuidado y deja que escurran bien el exceso sobre una rejilla.
Un error común es querer probarlas enseguida. Déjalas reposar al menos 2 horas después del baño. Este tiempo es clave para que la miel se absorba y la textura pase de crujiente a ese punto perfecto, crujiente por fuera pero con un interior ligeramente masticable. Si las pruebas antes, notarás la miel demasiado líquida por encima.
Si no tienes agua de azahar, puedes sustituirla por agua de rosas o, en su defecto, por un poco de zumo de naranja o limón, aunque el aroma floral característico será diferente. El vinagre en la masa no se nota en sabor, pero ayuda a que queden más crujientes tras la fritura, no lo omitas.
Añadir 50g de nueces picadas finamente a la masa para un sabor más intenso y textura adicional.
Sustituir la harina de trigo por una mezcla de harina de arroz y maíz, aunque la textura será ligeramente diferente.
Para una versión más ligera, hornear a 180°C durante 15-20 minutos en lugar de freír, aunque se perderá parte de la textura tradicional.
Guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente, separando las capas con papel de horno para que no se peguen. No refrigerar porque la miel se cristalizaría.
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23 de febrero de 2026
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