Claves para que quede crujiente y no duro

Si quieres mejor textura, vigila el secado después de hervir la piel. Si queda humedad, no se inflará ni quedará crujiente. Sécala muy bien con papel y déjala al aire 1 hora hasta que la toques y no se pegue.
La cocción es en dos fases. Primero, el horneado a 150°C durante 1 hora derrite la grasa y dora la piel lentamente. Luego, subes a 200°C por 15-20 minutos para terminar de darle color y estructura crujiente. Vigila constantemente en esta última fase, porque de dorado a quemado hay un paso.
El toque final es la fritura rápida en su propia grasa. Usa la manteca que soltó durante el horneado, caliéntala bien y fríe cada trozo 1-2 minutos por lado. Verás cómo se inflan y adquieren esa textura de cristal. Escúrrelos en papel absorbente y sírvelos al momento, es cuando están en su punto máximo.
Si no los vas a comer todos, guárdalos en un lugar seco una vez fríos. Para recalentarlos y recuperar algo de crujiente, mételos unos minutos en el horno fuerte, no en el microondas. Acompáñalos con limón y salsa, el ácido corta muy bien la grasa.
Espolvorea chile en polvo o Tajín sobre los chicharrones calientes para un toque picante.
Después del primer horneado, prensa los trozos entre dos tablas con peso para que queden más planos y uniformes.
Sustituye la piel de cerdo por piel de pollo, reduciendo el tiempo de cocción a la mitad.
Guarda los chicharrones completamente fríos en un recipiente de vidrio o plástico con tapa hermética. No refrigeres, ya que la humedad los ablandará. Para recalentar, colócalos en horno a 180°C por 5 minutos.
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23 de febrero de 2026
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