Salsa negra de chiles quemados, especias y achiote

El Chilmole, también conocido como Relleno Negro en la península de Yucatán, es una de las salsas más emblemáticas y complejas de la cocina mexicana. Su característico color negro intenso proviene del proceso de tostar y quemar cuidadosamente los chiles hasta carbonizarlos, lo que le confiere un sabor ahumado profundo y ligeramente amargo que se equilibra magistralmente con las especias y el achiote. Esta salsa tiene sus raíces en la cultura maya y ha sido transmitida de generación en generación, siendo un elemento fundamental en festividades y celebraciones familiares en el sureste de México.
La textura del Chilmole es espesa y untuosa, con una consistencia que recuerda a un mole pero con un perfil de sabor completamente único. Los chiles guajillo y ancho aportan cuerpo y un toque picante moderado, mientras que el achiote le da ese color rojizo-anaranjado que contrasta con el negro del carbón de los chiles. Las especias como clavo, canela, pimienta y comino se integran armoniosamente creando una sinfonía de sabores que evoluciona en el paladar.
Tradicionalmente, el Chilmole se sirve sobre pavo o pollo en el famoso "Pavo en Relleno Negro", pero también es excelente para acompañar huevos, carnes asadas o incluso como base para sopas. Su preparación requiere paciencia y atención, especialmente durante el proceso de quemado de los chiles, donde el equilibrio entre carbonizar y no quemar en exceso es crucial para obtener el sabor perfecto.
Para presentar el Chilmole, se recomienda servirlo en un recipiente de barro o cerámica que mantenga su temperatura. Acompañar con tortillas de maíz hechas a mano, cebolla morada en rodajas finas y ramitas de cilantro fresco. El contraste visual entre la salsa negra intensa, el blanco de la cebolla y el verde del cilantro crea una presentación espectacular que honra la tradición culinaria yucateca.
El almacenamiento del Chilmole es sencillo gracias a su bajo contenido de humedad. Puede conservarse en refrigeración hasta por dos semanas, e incluso congelarse por varios meses sin perder sus cualidades organolépticas. De hecho, muchos cocineros tradicionales afirman que el sabor mejora después de uno o dos días, cuando los sabores tienen tiempo de integrarse completamente.
Esta salsa representa no solo un ingrediente culinario, sino un patrimonio cultural vivo. Cada familia yucateca guarda su propia versión, con ligeras variaciones en las proporciones de especias o en el grado de tostado de los chiles, haciendo de cada Chilmole una expresión única de tradición y creatividad culinaria.
Agrega 30g de chocolate amargo mexicano durante los últimos 10 minutos de cocción para una versión más cercana al mole tradicional.
Incluye 2-3 chiles de árbol durante el tostado para aumentar considerablemente el nivel de picante.
Añade 2 tomates asados a la licuadora para una versión ligeramente más ácida y con cuerpo.
Deja enfriar completamente a temperatura ambiente antes de refrigerar. Calentar a fuego bajo revolviendo ocasionalmente antes de servir.
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